martes, 20 de marzo de 2012

GCE LA LEGION



El fundador
La legión española fue creada en 1920, por Millán Astry. El objetivo de esta unidad fue el contar con una fuerza de combate al estilo de la legión extranjera francesa, que ahorrara vidas de la recluta del ejército regular español.
De su organización y desarrollo se encargo Francisco Franco que con el tiempo llegaría a ser jefe de estado.
Desde el primer momento, recibió el bautismo de fuego en la guerra de África, donde ya entonces se cubrió de gloria, en todas aquellas actuaciones que realizo, convirtiéndose en la envidia de todos los ejércitos del mundo.

La legión española fue sin duda alguna una pieza clave en la victoria de las armas nacionales durante nuestra ultima guerra civil. Fue la que desequilibro en mayor medida la diferencia de bajas entre los dos bandos, causando a los republicanos problemas insolubles, que costaron toda una sangría en las filas rojas.
Pese ala mala fama de “carne de cañón” que algunos pretenden achacarla, en realidad fue el cuerpo que mas vidas ahorro al bando propio durante la guerra. Sus equivalentes en el otro bando. Las brigadas internacionales, no pudieron cumplir esa misión a pesar de la enorme cantidad de sangre que vertieron en la contienda.

La legión fue un arma preferentemente ofensiva, se utilizo como punta de flecha de las ofensivas nacionales, normalmente frente a lo que piensan algunos, se colocaban banderas sueltas, a veces unidades menores, al frente de divisiones de infantería, que entraban en liza, en cuanto las unidades legionarias habían roto el frente. Este sistema sistema ahorraba numerosas bajas, ya que la legión era especialista en asaltos, lo que la hacia funcionar como una maquina temible, que en escaso tiempo saltaba cualquier obstáculo, produciendo casi siempre el hundimiento del frente enemigo, una vez que intervenía tan solo hacia falta un ejercito bien dirigido para explotar el éxito de la legión y provocar la debacle en el enemigo.

¿Cómo funcionaba LA LEGION? Se nos ha transmitido la equivoca idea, de que la legión actuaba como una jauría feroz, que saltaba rabiosa sobre el enemigo. Esto es parte de la leyenda, que como casi todas las leyendas no se corresponde a la realidad.

La legión en realidad funcionaba de forma absolutamente profesionalizada, lo primero que hacia era buscar el sitio adecuado para montar sus armas de apoyo, elemento fundamental para proteger el avance, una vez instaladas las armas de apoyo (ametralladoras y morteros) procedía a la maniobra de acercamiento de forma lo mas desenfilado del enemigo que permitiera el terreno y normalmente cuando las armas pesadas estaban “ablandando el terreno” todavía. Lo que si es cierto es que la legión buscaba sistemáticamente el cuerpo a cuerpo, lucha en la que eran maestros los legionarios.
Una vez llegados a la distancia de asalto, los legionarios se reagrupaban para la última fase del asalto, que es en realidad la que les dio la fama de fiereza. Y finalmente saltaban sobre el enemigo, para ello empleaban su indomable espíritu legionario, y ahí si que se convertían en novios de la muerte. La retirada no estaba contemplada, y esto se debe a que la experiencia demostraba que mientras quedara una sola pareja de legionarios, la victoria era posible, como de hecho así ocurrió en la toma de la muralla de Badajoz. El efecto que producía esta forma de combate sobre el enemigo era demoledor, los republicanos sabían que no habría marcha atrás, que el asalto seria definitivo y que la vida de todos ellos estaba en peligro. El pánico hacia entonces su efecto provocando la huida de los mas débiles consecuentemente el desmoronamiento moral del enemigo, sin que los mandos rojos, dispusieran del tiempo necesario para rectificar tan peligrosa situación.

Como podemos deducir de esto, la mortandad era elevada en el momento de asalto, pero se veía compensada siempre por la prudencia en el acercamiento, el apoyo por el fuego de las armas automáticas, y porque no decirlo, el éxito casi garantizado del asalto permitía la recuperación de los heridos que eran “mimados” por el mando nacional de forma prioritaria sobre las demás tropas. Estos una vez curados eran empleados para la formación e instrucción de nuevas unidades legionarias, que se formaban normalmente en Talavera de la reina.
Esta forma de construcción de unidades, mezclando lo viejo con lo nuevo, dio magníficos resultados creándose al final de la guerra, la nada despreciable cantidad de 18 banderas, dotadas todas ellas del espíritu legionario y del especializado entrenamiento que requería este tipo de unidad.

La legión, sufrió sus mayores perdidas, cuando fue empleada de forma distinta a su “especialidad”. Cuando era empleada en posiciones defensivas (ciudad universitaria, Aravaca), sufría mayor desgaste que las unidades regulares, debido al desprecio que sentían los legionarios sobre el peligro, lo que les llevaba a exponerse demasiado, baste como anécdota, el frente de Aravaca, donde algunos legionarios fueron castigados por el mando, porque no se les ocurrió mejor entretenimiento que celebrar un partido de fútbol en mitad de la tierra de nadie bajo fuego enemigo.


La legión contó desde el principio con su propio credo, credo que recoge el espíritu de combate y comportamiento de sus miembros.


CREDO LEGIONARIO

El Espíritu del Legionario
Es único y sin igual, es de ciega y
feroz acometividad, de buscar
siempre acortar la distancia con
el enemigo y llegar a la bayoneta.


El Espíritu de Compañerismo
Con el sagrado juramento de no
abandonar jamás un hombre en
el campo hasta perecer todos.


El Espíritu de Amistad
De juramento entre cada dos
hombres.


El Espíritu de Unión y Socorro
A la voz de “A mí la Legión”, sea
donde sea, acudirán todos, y con
razón o sin ella, defenderán al
legionario que pida auxilio.


El Espíritu de Marcha
Jamás un legionario dirá que está
cansado, hasta caer reventado;
será el cuerpo más veloz y resistente.


El Espíritu de Sufrimiento y Dureza
No se quejará de fatiga, ni de dolor,
ni de hambre, ni de sed, ni de sueño;
hará todos los trabajos; cavará,
arrastrará cañones, carros; estará
destacado, hará convoyes, trabajará
en lo que le manden.

El Espíritu de Acudir al Fuego
La Legión, desde el hombre solo,
hasta la Legión entera, acudirá
siempre donde oiga fuego, de día,
de noche, siempre, siempre,
aunque no tenga orden para ello.


El Espíritu de Disciplina
Cumplirá su deber, obedecerá
hasta morir.


El Espíritu de Combate
La Legión pedirá siempre, siempre,
combatir sin turno, sin contar los
días, ni los meses, ni los años.


El Espíritu de la Muerte
El
Morir en el combate es el mayor
honor. No se muere más que una vez.
La Muerte llega sin dolor, y el morir
no es tan horrible como parece.
Lo más horrible es vivir siendo un
cobarde.


La Bandera de la Legión
Será
la más gloriosa, porque la
teñirá la sangre de sus legionarios.


Todos los Hombres Legionarios
Son bravos; cada nación tiene
fama de bravura; aquí es preciso
demostrar qué pueblo es el más
valiente.








Pertenece sin duda alguna La Legión entera y a lo largo de toda su historia, al capitulo de la épica española.
  

Manuel Maqueda