miércoles, 15 de febrero de 2012

DIVISIONARIO AQUILINO MORAN CONTRO

Bandera de "La Tia Bernarda"
Durante la Guerra Civil sirvió en el Regimiento Mixto de Costa y Campaña nº 2 sito en El Ferrol
Después hace el curso de convalidación de alférez provisional en la Academia Militar
Cuando el 22 de junio de 1941 Hitler declara la guerra a Rusia Aquilino sirve en el el Regimiento de Infantería nº 70 de Melilla de Zaragoza
España responde con la organización de la División Azul de VoluntariosAl regimiento de Infantería nº 70 de Melilla le corresponderá el honor de formar el Batallón de Reserva Móvil nº 250- tres compañías de fusileros, legionarios y veteranos de la Guerra Civil en su mayor parte- que constituirían la fuerza de choque de la División Azul
Debido a la obstinada manera en la que el Batallón se encontraba en las peores situaciones del frente acabó siendo conocido popularmente entre los guripas – así gustaban de llamarse los divisionarios- como la Tía Bernarda

Se encargó el mando de esta unidad de elite al comandante Fernando Oses Armesto
“El batallón de reserva 250, -apodado “Tía Bernarda”- era una de las mejores unidades de la Azul. Aunque en las TO&E aparecía encubierto como batallón depósito, servia en realidad como fuerza de choque, ya que estaba compuesto en su mayor parte por tropas de Regulares y de la Legión. De su experiencia en la guerra civil, estos duros profesionales sabían bien de la calidad de las armas rusas. Al cruzar el Volchov, los africanistas actuaron como aspiradoras: morteros, ametralladoras pesadas y ligeras, fusiles automáticos y pistolas ametralladoras capturados fueron absorbidos, hasta que “Tia Bernarda” se convirtió en la unidad más armada de la Division Azul. En la guerra civil se daba el nombre de “rusos” a las pistolas ametralladoras. Ahora empezaban a llamarles “naranjeros”. Por desgracia, no estaban reequipados por entero cuando tomaron la vanguardia al mando del comandante Osés”
La división española de Hitler, G.Kleinfeld y L.Tambs
Aquilino se alista como voluntario y ante el disgusto de su familia responde lacónicamente: “voy por estrellas o vuelvo estrellado”
El 1 de julio de 1941 comienza a organizarse el Batallón en Melilla
El 7 de julio el Batallón recibe orden de embarcarse en el vapor Castillo de Peñafiel rumbo a Algeciras. Así empezaría un viaje de más de cuatro mil kilómetros hasta el corazón de Rusia
El 17 de julio la fuerza llega a Hendaya donde proceden al trasbordo al tren Alemán
El 22 de julio el Batallón llega al Campamento de Grafenwöhr donde serán sometidos a ejercicios, maniobras y una dura instrucción que permita a los guripas familiarizarse con las tácticas y armamento de la Wehrmacht.
Con el ejército alemán a las puertas de Moscú, tal parecía que no les daría tiempo a entrar en combate
El día 31 de julio de 1941 toda la Blau Division (División Azul) es trasladada al Campamento militar de Kramenberg para prestar el juramento a Hitler como jefe supremo del ejército alemán. Hay que destacar que el juramento se circunscribió a “su lucha contra el bolchevismo”
El 24 de Agosto el Batallón recibe orden de tomar el tren a las 6,30 AM con destino al frente de Este. El 25 la fuerza desayuna en Berlín
El día 27 de agosto el Batallón llega a Suwalky (Polonia) procediendo al desembarco de la fuerza. Comienza la larga marcha de la División por el corazón de Europa en la que los guripas recorrerán más de mil kilómetros cargados con la “impedimenta” (unos cuarenta kilos) con jornadas de hasta cuarenta kilómetros al día

 “Hitler para ponerles a prueba, les hizo emprender una marcha de 1.000 kilómetros a aquellos “indisciplinados y ruidosos españoles” desde Suwalki en Polonia pasando por Vilna, Molodeschno, Minsk y Orscha. Dejaron a lo largo del recorrido hombres hospitalizados y gran número de caballos muertos, después de 40 días de marcha con jornadas de 25 y 30 kilómetros, sin calzado de repuesto y formando filas de muchos kilómetros de longitud a lo largo de su, aún hoy, incomprensible marcha, hasta alcanzar la ciudad rusa de Vitebsk”

La división española de Hitler, G.Kleinfeld y L.Tambs

El 5 de octubre el Batallón de Aquilino llega, después de treinta y nueve días de marcha, a Vitebsk. El tren que les espera para llevarlos a Novgorod, en el frente de Leningrado, será para muchos de ellos el tren de la muerte

El mismo 12 de octubre la fuerza es desembarcada en Nekochowa. El día 18 el Batallón llega a Nóvgorod, la ciudad de las cúpulas doradas, en pleno frente del río Volchow (o Voljov)



El primer frente asignado a la Azul cubría unos 40 kms de terreno pantanoso y bosques, más algunos centros de población, con malos caminos difícilmente transitados por los vehículos de tracción mecánica. La principal vía de comunicaciones era la carretera de Schmisk a Leningrado, más la vía férrea que enlazaba con la que unía Leningrado y Moscú
El Voljov discurría de norte a sur entre los lagos Ladoga e Ilmen, con una anchura en torno a los 200 y 250 metros, formando un delta. El sector fue guarnecido por dos batallones del Rgto 262 -sur-, el Rgto 263- centro- y el 269 en el norte. La artillería quedó dividida en tres grupos de apoyo -uno por sector, y una en reserva. La reserva de infantería la formaba un batallón del 262 y el de Zapadores (sur), el grupo antitanque (sur) y el batallón de reserva móvil (norte)

Frente a ellos se encontraban el 59 Cuerpo del Ejército Ruso y la 25 División, parapetadas en extensas fortificaciones esperando la llegada del “general invierno” (primero las lluvias que convertían los caminos en un lodazal impracticable y finalmente el hielo y la nieve). La aviación soviética era dueña del sector, pero dado el tiempo, su efectividad era reducida. Las bajas por las temperaturas comenzaron a causar mella, por lo que se dictaron dos instrucciones al respecto. Por otra parte, faltaban caballos tras la inacabable marcha desde Polonia, lo que ocasionaba un sinfín de complicaciones, sobre todo a nivel de munición y víveres. Aquilino escribiría a casa solicitando ropa de abrigo

La División Azul recibe orden de atacar: hay que cruzar el río

A todo esto, se preparó un golpe de mano en el sector del 269, pero fue descubierto y tuvo que suspenderse. Mientras, la artillería enemiga disparaba con intensidad, matando a cinco hombres, hiriendo a siete y dejando sepultado a otros cuatro -entre ellos Javier García Noblejas y el capitán Isidoro Navarro Fraile- al hundir un refugio el fuego enemigo
Entonces se dispuso la toma de la Isla entre el pequeño Voljov y el Voljov, mientras la 126 cruzaría el río en Kuzino, más al norte. Ambas columnas se reuniría en la orilla oriental y marcharían hacia las colinas Valdai. Para el 17 finalizó la entrada en línea de fuego de toda la división, y comenzaron las primeras patrullas a cruzar el río en botes, teniendo que retirarse por el fuego enemigo. Se continuaron haciendo patrullas para batir a los francotiradores enemigo, y, mientras el fuego artillero y de morteros barría las posiciones enemigas, se intentaron nuevos aunque fallidos intentos. Pero el 19, un sección de 36 hombres (2/269) al mando del teniente José Escobedo logró tomar la curva cerrada situada al norte de Smeisko, cruzando al día siguiente el batallón completo, con otras unidades de apoyo, sin encontrarse resistencia, y el 22 se ocupó Sumo. En este momento las bajas propias sumaban 48, y las soviéticas un mínimo de 247. Muñoz Grandes y varios de sus hombres fueron propuestos para la Cruz de Hierro de 2ª Clase por esta acción, recibiendo Escobedo la Medalla Militar Individual

El día 28 la compañía de Aquilino cruza el Voljov y toma por las armas la localidad de Dubrovka. A pesar de las numerosa bajas y de la enconada resistencia del enemigo la ofensiva es un éxito

Osés atacaría Dubrovka mientras Suárez Roselló caía sobre Tigoda. La hora 0 se fijó para las 8 de la mañana del 28 de octubre, pero el retraso en el desplazamiento del 3º del 263 obligó a un aplazamiento hasta mediodía
Osés empujaba hacia el sur, en dirección a Dubrovka. Tras 15 minutos de fuego de barrera, el comandante encabezó el ataque. La 1ª compañía de la reserva móvil formaba la vanguardia en los campos entre el río y la carretera. A la izquierda, la 3ª de “Tía Bernarda” y la 2ª de zapadores se alineaban entre la carretera y la barranca; cubría la retaguardia la 3ª del 269
Apoyada de cerca por los 75 de Barbudo y los 37 de la 1ª compañía de anticarros divisionaria, la línea avanzó. Un intenso fuego de ametralladoras pesadas contuvo el avance por la izquierda. En 3 minutos, la 2ª de zapadores tuvo 3 muertos y 13 heridos, pero se infiltró por la barranca en dirección a Dubrovka. A lo largo del río, a la derecha, la 3ª de “Tía Bernarda” flanqueó a los defensores de la localidad y se reagrupó al sur de la aldea. Pero al lanzarse los legionarios sobre la retaguardia enemiga, el granizo artillero llovió sobre su sector. Abriéndose paso con granadas a través del fuego enemigo, cayeron en un campo de minas. Cuerpos destrozados quedaron sembrados en una senda hacia las posiciones soviéticas. Entonces, los legionarios se cerraron. Luchando fieramente sin dar cuartel, los novios de la muerte cortaron, empujaron, golpearon y aplastaron, con cuchillos, bayonetas, herramientas de trinchera y culatas de fusiles las filas soviéticas. Los 100 supervivientes rusos se rindieron

Orden de tomar los Cuarteles de Muraveskia:
El 29 de octubre se recibe la orden de tomar al asalto una posición fortificada conocida como los cuarteles de Muraveskia
El asalto concluyó en un desastre, hasta el punto de que las versiones sobre quien ordenó el ataque son contradictorias. El asalto impresionó vivamente al  General Franz von Roques, del alto mando alemán, que pudo contemplar el heroísmo de Aquilino y sus camaradas. El ataque a los “cuarteles” fue suicida hasta para Aquilino a quien hasta ese momento parecían evitar las balas.
          La versión de G.Kleinfeld y L.Tambs es la siguiente:
Osés partió de nuevo hacia el sur. Delante del campo de minas se alzaba la inmensa mole de ladrillo y cemento del cuartel Muravevskiia. El comandante, ya con el ánimo inflamado de lucha, quería atacar aquel punto fuerte de inmediato, pero había rebasado ya el objetivo que tenía asignado y su flanco izquierdo quedaba al descubierto. Ordenó que “Tía Bernarda” y los zapadores se atrincheraran. Observando con sus prismáticos, el comandante Osés vigilaba el cuartel Muravevskiia. Distinguía la cuadrada estructura principal, de tres pisos de hormigón, a unos 2 Km. de distancia. No había señales de movimiento. Parecía abandonado
La orden del coronel Esparza de mejorar posiciones fue interpretada muy ampliamente por el comandante de “Tía Bernarda”, intentando el asalto directo. A medianoche, “Tia Bernarda” atacó. ¡mala suerte! Había rusos por todas partes. El 1000 regimiento de fusileros estaba atrincherado allí con armas automáticas. Maldiciendo, Osés se retiró
Apenas había pasado la medianoche, el timbre del teléfono despertó a Esparza en su puesto de mando. Sonó la voz de Muñoz Grandes:
“¿Ordenó un ataque al cuartel? Oí una conversación telefónica entre Osés y el 1º grupo.”
No del todo despierto, el acosado jefe del 269 vaciló un momento y luego respondió: “Si, mi general”
Naturalmente, no lo había hecho, pero resultaba bastante aparente que Osés “había mejorado su posición” ¡Maldita sea! El general era como una araña sentada en el centro de la tela escuchando mensajes de radio y partes telefónicos. Lo sabía todo, incluso probablemente, que la orden no se había dado. Sin pronunciar palabra, el general colgó. “Bueno”, pensó Esparza “será mejor tomar el cuartel”
El coronel se dirigió a Leliavino, frente a Dubrovka, desde donde pensaba observar el ataque a los Cuarteles. Al pasar por Krutik, Esparza se tropezó con el jefe del grupo, el general alemán von Roques, que se le unió inmediatamente
Al acercarse ambos a Leliavino, oyeron el fuego de artillería. Las piezas de 105 castigaban ya el bastión de cemento. Las granadas rebotaban



Del cuartel general querían que las cosas se aclarasen, y las cosas no se aclaraban

Vino luego una escena que podía haber sido llevada desde las dunas de Marruecos al asaltar la Legión un fuerte enemigo. “Tía Bernarda” avanzó en línea por los ventisqueros hacia los campos minados, con los oficiales al frente. La 1ª compañía, con su flanco derecho descansando en el río, se deslizó hacia el sur por la ribera, la 2ª, con el flanco izquierdo en la carretera, giró a la derecha en tanto las minas y las ametralladoras desviaban a sus hombres hacia el Volchov

Las explosiones de las minas abrieron brechas en las filas atacantes, mientras las armas automáticas de los pisos altos segaban a los tenaces guripas. Los heridos gritaban “¡A mí la Legión!”, como en las arenas marroquíes. Sus camaradas corrían a ponerlos a salvo. Grupos aislados de los que aún vivían presionaban hacia delante encabezados por los capitanes Echevarría y Escalera. Llegaron a los muros del recinto, pero fueron rechazados
Osés mandó reanudar el ataque. Las compañías zigzaguearon por los campos de minas, salpicada la blanca nieve de lodo y sangre, y alcanzaron de nuevo los muros. Grupos de 2 o 3 hombres lograron penetrar en algunos de los edificios exteriores, pero fueron aplastados. Otro asalto infructuoso. La Legión porfió una y otra vez. Era ya media tarde. Habían caído los capitanes y la mayoría de los tenientes. Reuniéndose para hacer un intento postrero, un puñado de legionarios cargó contra el núcleo principal del cuartel Muravevskiia. Mandados por el último oficial, el alférez Leston, los escasos restos de 2 compañías se lanzaron en vano contra los muros al caer el día

Agotado emotivamente tras presenciar 6 horas de matanza, Esparza ordenó el alto a las tres y cuarto
- “Es una labor de titanes, mi general”, ... -Von Roques estaba conmovido-
-“¿Tomarían el cuartel con Stukas y artillería pesada?” , preguntó el alemán.
-“Sin duda, mi general”

Ambos partieron, y von Roques fue a llamar a Busch. Pero los Stukas nunca llegaron. La primera flota aérea del general Keller tenía bastantes problemas tratando de apoyar el asalto principal a Tikhvin.
Furioso y frustrado, Osés se retiró y estableció una línea en una colina de escasa altura al sur de Dubrovka

Como es tradicional en la Legión, sus hombres retiraron sus muertos y heridos. Los 2 capitanes estaban heridos; los 5 tenientes, muertos, y 2 alféreces heridos también. Entre los sargentos, 2 muertos y 6 heridos. Y entre los legionarios las bajas fueron 21 muertos y 82 heridos

Uno de aquellos valientes era Aquilino Morán Contró


          La versión del Coronel Esparza:
Esparza dice que, siguiendo las órdenes del General Muñoz Grandes, ordenó al Comandante Osés que fortificara las posiciones conquistadas en Dubrowka Nada de atacar los cuarteles
En la pág. 272 de su libro el Jefe del 269 dice: "El Comandante Osés creyó que el enemigo había abandonado los cuarteles sitos frente a Dubrowka. En vista de ello, a las 23.00 H.(28-10-41) intentó un golpe de mano, pero lo encontró ocupado por numerosos enemigos con muchas armas automáticas. En consecuencia, se renunció a ocupar los cuarteles, cosa que sólo debía hacerse en caso de haberlos abandonado el enemigo"
"Aquella mañana (29-10-41) nos llamó a primera hora el General, preguntándonos si habíamos ordenado ocupar los cuarteles. En realidad, y en virtud de la orden que de él recibimos la noche anterior ordenamos al Comandante Osés que mejorase las posiciones ocupadas y fortificase. Por lo visto el General había oído una conversación telefónica en la que el Comandante Osés le decía al Jefe del I Grupo de Artillería que el avance se haría de la forma prevista el día anterior. Esto indicaba que tenía intención de ocupar los cuarteles. Claro está que no habíamos dado esta orden; pero el hecho de que el Comandante Osés pudiera haber interpretado como orden de avance la que le habíamos dado para mejorar las posiciones, nos hizo dudar y nos decidimos a contestar afirmativamente a nuestro General, para tomar sobre nosotros la responsabilidad de una orden nuestra que no había sido exactamente interpretada por un subordinado"
Hasta aquí lo relatado por el Coronel Esparza

Otra versión de lo ocurrido nos la cuenta en su libro "Diario de una aventura" el Alférez Castañón de la 9ª/269.
En las páginas 144 y 145 relata: " La operación del 29 de Octubre, en la que perdió la vida el Teniente Mulet, según me la explican los que la vieron fue una locura del Coronel Esparza, y en ella tuvo este batallón integrado por voluntarios procedentes de Melilla y Madrid, muchas bajas. El enemigo, parapetado en los cuarteles, dejaba acercarse a los nuestros quienes, pisando minas camufladas por el enemigo para su mejor defensa, provocaban explosiones que lanzaban por el aire brazos y piernas de voluntarios españoles

La oficialidad del batallón se quedó en cuadro. El Comandante Osés se negó a dirigir la operación por estimarla absurda. El Coronel Esparza, debía de creer que estaba en el asalto de un blocado en la anémica guerra del Rif.
Me cuentan que el Capitán Echevarría, sabiendo de antemano que iba a la muerte exclamó: Esta operación es una locura; pero el Capìtán morirá a la cabeza de su gente"
En la pag. 146 sigue el Alférez Castañón hablando del "Bravo Comandante Osés que tuvo los riñones de enfrentarse al Coronel Esparza"


Finalmente es de enorme interés, pues cita expresamente al sargento Morán el Diario de guerra del superviviente Pablo Soria que recoge José Viladot en “Possad, el espíritu de la División Azul


-          “Y el sargento del pelotón, ¿qué fue de él?- pregunto a un camarada.
-          “Era el sargento Morán y murió”

Aquilino Morán Contró pertenecía al Bón. de Reserva Móvil, tenía la graduación de Sargento. Siendo enterrado el día 30/10/41 ocupando sus restos la fosa número 11 del cementerio de Dubrowka


El 3 de junio de 1994 la Hermandad de la División Azúl  propone a Defensa, a través del JEME, la solución definitiva para los restantes Caídos. Sopesadas las distintas opciones, y teniendo en cuenta la firma del Convenio Germano-Ruso de 16.12.92, en el cual se establecen como únicas Organizaciones que pueden actuar en la recuperación de los restos de ambos bandos, a la Volksbund por parte alemana y Memoriales Militares por parte rusa, y considerando que la División Española de Voluntarios era la 250 de la Wehrmacht, ésta podía entrar dentro de dicho convenio a través de la Volksbund, con la cual ya habíamos estado en contacto, proponiendo que se ocuparan ellos de la recuperación de los restos y su traslado a un Cementerio Militar Alemán para su cuidado.
El 12 de septiembre el Ministro contesta al JEME, conforme con la propuesta, indicando que ha decidido incluir en los Presupuestos de 1995 una partida de 40 millones para dar sepultura digna a los Caídos de Rusia y renovar los Cementerios en Marruecos. Al mismo tiempo Defensa inicia las gestiones con la Volksbund a través del Agregado de Defensa en Bonn y el 4 de agosto de 1995 se firma el Convenio con la Volksbund, e inmediatamente la Hermandad facilita a dicha Organización toda la documentación recopilada, en cuanto a planos de situación de los enterramientos, listados de Caídos, etc. para que puedan iniciar los trabajos

Es un documento curioso pues evidencia el apoyo a la familia de una influencia de categoría; el interventor requiere el 3 de julio de 1.946 al Jefe de las Oficinas de la antigua División Azul la partida de defunción de Aquilino, que seguramente necesitarían los parientes para algún tramite de herencia o pensión, con una urgencia inusitada- “mañana enviaré a la secretaria portadora a recoger el documento”- y con la promesa de “serle útil recíprocamente”


Que sirvan estas páginas como testimonio de gratitud hacia Aquilino y sus camaradas que dieron su vida por la patria. La historia nunca olvida a los héroes

En Llanes a 7 de abril de 2011


José Alberto Concha González