jueves, 16 de febrero de 2012

LA BATALLA DE CLAVIJO

BATALLA DE CLAVIJO
SANTIAGO MATAMOROS



Demos paso a la leyenda de la batalla de clavijo donde el apóstol Santiago tomo parte en la batalla del lado de las armas españolas,  me he permitido el realizar una traducción libre para mejor comprensión del texto

Primera Crónica General

De cómo Santiago Apóstol se apareció en sueños al rey Don Ramiro, del esfuerzo que hizo y de cómo el rey Don Ramiro venció a los moros.


Así cuenta la historia, que los moros supieron que el rey Don Alfonso el casto,- rey esforzado, fuerte y muy avezado en batallas, que los tenia, muy apremiados y quebrantados con lides y correrías- que había muerto y reinaba en su lugar el rey Don Ramiro. Creyendo ellos que les tendría miedo debido al gran poder que tenían los moros en España. Y que al tener miedo les daría lo que quisiesen bajo amenaza de guerra y no mantener la paz. Enviárosle mensaje pidiendo que cada año se les entregara 50 doncellas hidalgas para casamiento y otras 50 plebeyas para disfrute de la tropa, siendo necesario que las 100 doncellas fuesen vírgenes.
El rey Don Ramiro, cuando le llego la demanda de los moros quedo muy consternado, por petición tan mala y descomulgada como la que le demandaban. Debido a esto convoco  a su consejo, decidió entonces convocar a sus huestes, sin dar respuesta alguna a los moros sobre sus demandas,
Salio al mando de su ejercito enfurecido y entro en tierras de moros hasta Najera que en aquel tiempo era mora. A su paso quemo villas, castillos y dio muerte a cuanto moro encontró.
Los moros en cuanto supieron de la reacción del rey Don Ramiro, juntaronse todos hasta formar un gran ejercito y salieron a librar batalla contra el rey Don Ramiro. Fue esta una gran batalla que se libro en Aluella los cristianos que eran muy pocos tuvieron que ir retrocediendo poco a poco hasta llegar a Clavijo perseguidos por los moros, allí se reorganizaron los cristianos y cargaron de nuevo contra los moros conteniéndoles hasta que les sorprendió la noche y hubieron de separarse los ejércitos en espera del amanecer.
Los cristianos acamparon en aquel otero de clavijo, reunieronse todos para rezar e implorar a dios que no les desamparase y protegiera en aquel trance tan difícil, de esta forma cayo en sueño el rey Don Ramiro y fue entonces cuando se le apareció el apóstol Santiago diciéndole – Sepas que nuestro señor Jesucristo repartió a todos los apóstoles, a mis hermanos y a mi por todas las provincias de la tierra, y a mi solo me dio a España para que la guardara y la amparara de los enemigos de la fe- después que el apóstol le dijo estas palabras se acerco mas a él y tomándole la mano y apretándosela  le dijo- Rey Ramiro, esfuérzate en tu corazón, se firme y fuerte en tus hechos, que yo soy Santiago apóstol  de Jesucristo y vengo a ti para ayudarte contra tus enemigos, y sepas por verdad que tu vencerás por la mañana con la ayuda de dios a todos estos moros que ahora te tienen cercado. Y digote que caerán muchos de los tuyos, a los que esta reservada la gloria de dios y su gesta siempre durara. Y para que no dudes nada de esto que te digo me veras en el campo de batalla en un caballo blanco, con vestidura blanca, y una gran espada reluciente en la mano, Por la mañana confesaros todos muy bien y recibiréis el cuerpo y la sangre de nuestro señor Dios y salvador, después de que hayáis hecho esto, no dudéis nada en entrar entre las huestes moras, llamando a- Dios, ayuda y Santiago- que ciertamente sepas que a todos meterás la espada y los mataras, pues aquel que haga esto llevara delante de el al apóstol Santiago.
El rey Don Ramiro despertó después de que el apóstol se retirara, he hizo llamar a los obispos, los abades y a todos los nobles de sus huestes, y les contó aquella visión. Ellos cuando la oyeron, dieron gracias a Dios y alabaron su nombre, he hicieron cuanto mando el apóstol, después partieron todos a batallar contra los moros. Pero esta vez marchaba con ellos el apóstol Santiago como les prometiera, animándolos a la batalla.
Cargo el apóstol contra los moros, al ver esto los cristianos cargaron con gran ímpetu destrozando las líneas moras, confiados en la ayuda de Dios y del Apóstol Santiago y gritando a grandes voces – Dios, ayuda y Santiago-  De esta forma fueron vencidos los moros dejando en el campo 70.000 cadáveres, como cuenta la historia. Y desde aquel día tomaron por costumbre los cristianos el gritar en los combates contra los moros sus enemigos mortales –Dios, ayuda y Santiago-



 Manuel Maqueda