miércoles, 18 de enero de 2012

ESPAÑOLES EN EL TERCER REICH 1ª Parte

el Navajas
ESPAÑOLES EN LAS
WAFFEN SS

En el Heer y las Waffen-SS, 1944-1945 Estando los combatientes de la LEV (Legion Española de Voluntarios)en el campamento de Stablack, las autoridades militares alemanas les ofrecieron la posibilidad de seguir luchando. Algunos así lo hicieron pese a que un decreto posterior del gobierno del general Franco privó de la nacionalidad española a cuantos combatieran en ejércitos extranjeros sin la correspondiente autorización. Este decreto pretendía poner fin al cruce clandestino de la frontera hispano-francesa por parte de falangistas y otros aventureros que habían sido animados por los servicios secretos alemanes en España y por dirigentes falangistas a enrolarse en la Wehrmacht. Por ejemplo, para enero de 1944 se habían presentado en la embajada alemana de Madrid ciento treinta voluntarios. Con objeto de reclutarlos, las autoridades alemanas emplearon desde finales de enero de 1944 a un organismo, el Sonderstab F, que desarrollaba funciones contra la Resistencia en el sur de Francia. Se estableció una sede en Caterets con delegaciones en San Juan de Luz y Perpiñán. Los orígenes de este Sonderstab F se remontaban a 1941, cuando fue creado por el Abwehr y posteriormente afectado al servicio de seguridad de las SS, el Sicherheitsdienst (SD). El Sonderstab F redirigía a los voluntarios a París, a un organismo de reclutamiento específico creado en el Quartier de la Reine de Versalles, donde tras ser sometidos al correspondiente chequeo médico, casi todos los admitidos eran trasladados a Stablack (posteriormente, estos voluntarios marcharían a la localidad austriaca de Stockerau). Y unos pocos eran reclutados por el SD para un nueva unidad creada en febrero de 1944, el Einsatzgruppe Pyrenären del Sonderstab F, destinada a labores antipartisanas mediante su infiltración en la Resistencia. Esta misión se veía favorecida por la abundante presencia de españoles antifascistas en el maquis de la región. Entre los españoles reclutados por el SD había, también, exiliados republicanos. Aunque el embajador español en Berlín cifró en 1.500 los españoles que trabajaban para los servicios de seguridad nazis en el verano de 1944, esta cantidad se antoja excesiva. El Sonderstab F fue trasladado a Stockerau en otoño de 1944, donde permaneció hasta el final de la guerra, cuando los cerca de 200 españoles que aún permanecían en la misma atravesaron la frontera suiza.
 El Einsatzgruppe Pyrenären que operaba contra el maquis en el sur y en el sudeste de Francia pertenecía al Streifkorps Süd-Frankreich, y junto con él se retiró de Francia durante el verano de 1944 ante el avance de las fuerzas aliadas. En septiembre, como consecuencia del proceso de absorción del Abwehr, fue transferido al SS-Jagdvervänd Südwest, una de las formaciones bajo el mando del famoso obersturmbannführer Otto Skorzeny. Era ésta una unida mixta en la que también había voluntarios franceses e italianos. Adscritos a la SS-Jagdeinsatz Süd-Frankreich, formaron un denominado Kondor Kommando en clara referencia a las estrechas relaciones entre la Alemania nazi y la España del general Franco. Fueron destinados a una base cercana a la localidad alsaciana de Molsheim, desde donde se infiltraban colaboracionistas franceses en las regiones liberadas. A partir de enero de 1945, los españoles del Kondor Kommando se incorporaron a las misiones de reconocimiento y sabotaje en la retaguardia del Séptimo Ejército estadounidense y en abril, el SSJagdvervänd Südwest se amalgamó con el SS-Jagdvervänd Mitte y sus restos, bajo la dirección del propio Skorzeny, se dirigieron hacia las montañas bávaras.
 Las compañías de voluntarios españoles Con los voluntarios llegados clandestinamente de España y algunos veteranos de la LEV se creó a finales de abril o principios de mayo de 1944, en Stablack, la Spanisches-Freiwilligen-Einheit (Unidad de Voluntarios Española). Sus mandos eran once oficiales y suboficiales alemanes, dirigidos por el capitán Wolfram Gräfe, que habían formado parte de las planas mayores de enlace de la DEV y la LEV. Su plantilla se componía de una plana mayor y tres compañías de granaderos, además de otras dos compañías de depósito (reserva e instrucción). Los efectivos iniciales fueron 243 hombres. Los voluntarios recibieron el uniforme del Heer sin ningún distintivo específico de su nacionalidad y prestaron el juramento de fidelidad a Hitler. Fueron equipados con gran diversidad de armamento y recibieron una completa instrucción que incluyó clases de alemán. Los voluntarios bautizaron a su unidad como el «batallón fantasma» ya que su existencia fue siempre un rumor entre los españoles presentes en Alemania y nunca fue hecha pública por la oposición del gobierno de Franco a que españoles siguieran combatiendo en la Wehrmacht. En junio de 1944, la unidad se trasladó a Stockerau, cerca de Viena. Allí se instalaron las unidades de reserva e instrucción y su tercera compañía, todavía en proceso de formación con los voluntarios que seguían llegando (entre el 8 de junio y el 20 de julio fueron unos ciento cincuenta). Sus dos primeras compañías, ya completadas, marcharon a la localidad de Hall-im-Tirol, cerca de Innsbruck, para recibir entrenamiento como tropas de montaña. Al mismo tiempo, un amplio malestar se fue extendiendo entre los españoles cuando los mandos alemanes se negaron a reconocer los empleos obtenidos por los veteranos del frente del Este, que fueron enrolados como tropa. El conflicto alcanzó su peor momento cuando un voluntario español mató a un soldado alemán en una disputa. En agosto, las dos compañías fueron enviadas al frente. La 1ª Compañía, mandada por el leutnant Panther, fue destinada a la región rumana de Vatra Dornei y adscrita a la 3. Gebirgs-Division. Allí divididos en pequeños grupos, los voluntarios actuaron en acciones de retaguardia como la destrucción de puentes, ferrocarriles y carreteras, defendiendo los pasos de los Cárpatos ante el avance soviético. Las bajas de esta compañía fueron elevadas (57 entre muertos y desaparecidos) por lo que regresó en cuadro a Stockerau a finales de octubre. La 2ª Compañía fue desplegada inicialmente en la región eslovena de Celje y participó en esporádicos combates contra las fuerzas partisanas. La unidad a la que estuvo adscrita no ha podido ser todavía identificada. A finales de octubre, como consecuencia del avance del ejército soviético y de las fuerzas yugoslavas de Tito, esta compañía se retiró primero a Hollabrunn, localidad también cercana a Viena, y en diciembre a Stockerau. Allí, estas dos compañías coincidieron con la 3ª, que no se completaría nunca. Así, a finales de noviembre, según el testimonio de un trabajador español enrolado en la Spanisches- Freiwilligen-Einheit (conocida bajo el nombre de «Batallón de Voluntarios Españoles de Cazadores Alpinos» en la documentación del organismo encargado de los trabajadores españoles en Alemania) un mes antes, había dos compañías de españoles acuarteladas en Stockerau y una tercera en Hollabrunn, a donde había sido destinado él junto con un centenar de trabajadores españoles. Aunque el proyecto de crear una unidad de voluntarios españoles seguía estando en vigor, por estas fechas, la Spanisches-Freiwilligen-Einheit fue incorporada a la brigada de depósito croata (Kroatisches-Ersatz-Brigade) que proporcionaba reemplazos a las divisiones germano-croatas de la Wehrmacht 369ª, 373ª y 392ª. Aunque el destino de estas compañías desde esa fecha es confuso, está comprobado que sufrieron la deserción de bastantes de sus miembros incorporados a la compañía española que se organizó en la brigada Wallonie de las SS. Y de acuerdo con Georg Tessin, el 30 de enero de 1945 se crearon en Stockerau las compañías españolas de voluntarios 101ª y 102ª, Freiwilligen-infanteriekompanien (spanischen), con el personal de las compañías de reserva e instrucción de la Spanisches-Freiwilligen-Einheit, disolviéndose ésta. Dichas compañías fueron adscritas a la 357. Infanterie-Division. Lo más probable es que estas dos compañías estuvieran formadas básicamente por personal alemán aunque con algunos españoles. Diversos testimonios aseguran que algunos de estos españoles marcharon a la brigada valona pocos días después, a primeros de febrero de 1945, mientras otros permanecieron en las mismas combatiendo en Hungría y Eslovaquia hasta el final de la guerra. En estas unidades de voluntarios y en las que se crearían posteriormente dentro de las SS, se enrolaron trabajadores españoles que formaban parte de ese 26,5% de mano de obra extranjera que trabajaba en Alemania en el verano de 1944. Los trabajadores españoles procedían de diversos colectivos. Muchos estaban allí como consecuencia del acuerdo económico firmado entre los gobiernos español y alemán en agosto de 1941, por el que unos 50.000 españoles marcharon en su gran mayoría huyendo de la miseria, del hambre o de la persecución policial. Además estaban los procedentes de Francia, emigrantes previos a la guerra (en 1931 había 350.000) y republicanos que en 1939 huyeron al país galo y que tras la derrota francesa habían sido reclutados por las autoridades alemanas, especialmente para la Organización Todt. Un último colectivo lo formaban veteranos de la DEV que optaron por quedarse en Alemania cuando fueron licenciados.



Jose Miguel Navajas