martes, 17 de enero de 2012

PENSAMIENTO UNICO Y DESARME MORAL

Pensamiento único y desarme moral.

Me traigo al blog, un articulo de Jose Luis Antonaya, que comparto al 100%, tanto lo comparto, que es precisamente lo que pretendo hacer desde el momento en que me decidi a crear este blog.

Lo hago además encantado ya que José Luís es un colaborador habitual en los programas de Radio Patriotas, que dirijo.

Jose Luis Antonaya
La artificial y maniquea división de las opciones políticas en derecha e izquierda, además de simplificadora y hemipléjica, siempre ha tenido un tufo a etiqueta caduca y vacía. A poco que se analicen las características de estas opciones con un mínimo de rigor, no tarda en hacerse evidente que la pretendida oposición entre derecha e izquierda no es tal, sino que, al contrario, ambas posturas parten de unas concepciones materialistas del hombre y de la sociedad muy parecidas en numerosos extremos.
En cualquier caso, la progresiva desculturización y frivolización de la política por parte de los medios de manipulación de masas, ha hecho que las elaboradas construcciones doctrinales de hace unas décadas hayan dado paso a un simplista esquema de tópicos y lugares comunes a la hora de definir las opciones políticas.
Así, en el cada vez más infantilizado imaginario colectivo del europeo medio, el concepto de derecha se identifica con un vago tradicionalismo en las costumbres y cierto apego a un ñoño clasismo burgués.
Por otra parte, lo que este bien pensante europeo medio entiende por izquierda, y una vez descartada por anacrónica y “extremista” la pretensión de cambiar el sistema económico, es una tibia y estereotipada rebeldía formal que se traduce en el desprecio por el concepto de familia, la fe irracional en todas las consignas y mandamientos de cierto “ecologismo” demagógico y la reivindicación acrítica de todos los tópicos del feminismo de manual, del pacifismo sentimentaloide y del resto de farfolla estomagante de la nueva dogmática canónica “políticamente correcta”.
Ambas etiquetas vacías, en virtud precisamente del relativismo inoculado en la conciencia colectiva por los medios de desinformación, no son tomadas demasiado en serio por una población cada vez más indolente y envilecida. Privada de cualquier referente patriótico, moral o cultural, la población es fácilmente manipulada por un flujo de información teledirigida, sin parangón en la Historia en cuanto a su profusión y ubicuidad.
Actualmente, el bombardeo propagandístico disfrazado de información asalta y troquela la mente del gregario y atontado europeo medio con insistencia machacona. Desde multitud de plataformas electrónicas, desde la tecnología virtual, desde los libros vendidos en supermercados, desde las pantallas de cine o desde la hipnótica y todopoderosa televisión, se sustituyen los valores, principios y tradiciones que sustentaban la identidad europea como fuente de cultura y civilización, por los antivalores hedonistas de la sociedad de consumo.
La moral del guerrero es así vencida por la del mercader. Este cambio en el paradigma cultural que comenzó en 1789 con la Revolución Francesa y culminó en 1945 con la derrota de las potencias europeas ante la alianza mercantilista de USA y el estalinismo, lo viene sufriendo también España desde 1975.
En la llamada Transición comenzó un proceso de alienación de la conciencia española cuyos resultados son hoy patentes. La nueva “moral” democrática tiende a erradicar cualquier sentimiento nacional de orgullo por nuestro pasado.


En lugar de enorgullecerse de su estirpe guerrera e imperial, el español medio (tan estúpido y gregario como el europeo medio) asume con naturalidad pasmosa todos los tópicos antiespañoles y leyendas negras que se han urdido contra nuestra Patria a lo largo de la Historia.
Y no es que el español medio se haya vuelto un débil mental y un traidorzuelo pusilánime por generación espontánea. Esta degradación de nuestra identidad nacional es el resultado de décadas de falsificación histórica y progresiva analfabetización de nuestros escolares. Los Planes de Estudio utilizados en nuestros centros de enseñanza en los últimos treinta y cinco años han ido omitiendo sistemáticamente cualquier referencia histórica que pudiera suponer algún tipo de sentimiento patriótico y legítimo orgullo para un español. Muy al contrario, se han ocupado concienzudamente en fomentar el acomplejamiento y la división entre los españoles, la tergiversación de nuestro pasado y la mentira sistemática como justificación de resentimientos políticos.
Producto de esta manipulación y degradación surgen aberraciones como la llamada Ley de Memoria Histórica o el auge de los separatismos.
De este envilecimiento programado son responsables todos los partidos políticos que han ocupado el poder desde 1975 hasta ahora.
Por instaurar un régimen ilegítimo del que es única beneficiaria, por negligencia, por cobardía o por simple ignorancia, la casta política democrática ha fomentado el desarme moral de la sociedad española.
Ante tal situación de ignorancia y atonía de la sociedad, la lucha contra el Sistema obliga a realizar una labor cultural previa o simultánea a la acción política. Al pueblo español no sólo hay que movilizarlo para la lucha sino que también hay que señalarle de una forma clara y sugestiva cuál es el enemigo.
Ante una subversión total de valores como la que impone el imperialismo anglosionista, punta de lanza de la tiranía global del Pensamiento Único, no caben medias tintas ni soluciones de compromiso. Sólo una decidida defensa de nuestra tradición espiritual como españoles y como europeos, una oposición revolucionaria al dogma liberalcapitalista y una afirmación orgullosa de nuestro devenir histórico como unidad de destino generadora de civilización, puede devolver a España su Unidad, su Grandeza y su Libertad.


Autor  José Luis Antonaya.