sábado, 7 de enero de 2012

ENTRAREMOS EN TZELATA O EN EL CIELO

ENTRAREMOS EN TZELATA O EN EL CIELO


Con la independencia de Marruecos, en mayo de 1956, termino el oasis de paz que eran los territorios españoles en Afrecha, la política tolerante, con las bandas marroquíes que operaban en la zona del protectorado Francés, y el empeño de no provocar al nuevo vecino marroquí, desembocaron finalmente en los sucesos del 23 de noviembre de 1957, en el que todo Sidi Ifní quedo en estado de guerra. El general Mariano Gómez-Zamalloa a cargo de la defensa, vio como tropas muy superiores en número atacaban el territorio español en todas partes. La decisión que tomo fue la de atrincherarse en torno a Sidi Ifní en espera de refuerzos de la península, pero a la vez decidió enviar pequeños socorros a los puestos y guarniciones que habían quedado aislados.
De una de estas pequeñas columnas va nuestra historia de hoy.
Tzalata de Esbuia era el principal zoco rural, junto al que había un poblado indígena. Sobre una loma se situaba el cuartel de Tiradores de Ifni, la importancia  del poblado radica en que es la cabecera de toda la región sur del territorio.
La guarnición compuesta por 29 soldados de diversa procedencia se ve atacada el día 23 a las 6,30, quedando cercada casi de inmediato. El teniente Cuevas consigue hablar por teléfono con el mando. Este decide enviar inmediatamente a la tercera sección de la séptima compañía paracaidista al mando del teniente Antonio Ortiz de Zarate, dando escolta además a una ambulancia con un capitán medico y un brigada sanitario.
  Por la tarde se pone en marcha la expedición, con un viejo camión y un vehiculo de mando, además de la ambulancia, el armamento consiste en los viejos y fiables máuser, una alfa 1944, tres fusiles ametralladores FAO y un mortero del 50.
El recorrido es de tan solo 30kmts, pero discurre por una carretera en pésimo estado y por un terreno montañoso idóneo para emboscadas. La noche se les echa encima y deciden pernoctar junto a los vehículos, transcurriendo la noche sin incidentes, aunque no por ello consiguen conciliar el sueño..
A primera hora del 24, tras una arenga del teniente Zarate en el que dirá la famosa frase de “entraremos en Tzalata ó en el cielo”, reanudan la marcha, pero estando tan solo a siete kilómetros de su destino encuentran la pista cortada por rocas. Cuando se disponen los paracaidistas a despejar el camino reciben nutrido fuego desde las dos lomas que se sitúan a cada lado del camino “Aquello era un infierno; nos hicimos fuertes parapetados por los propios vehículos. Tras un tiempo de combate  tomamos al asalto la loma de la derecha, pero debimos replegarnos de nuevo a los camiones”
El teniente Ortiz de Zarate comprende finalmente que será imposible continuar la marcha por lo que ordena el asalto de la loma izquierda con la intención de hacerse fuertes allí. Dicho y hecho los paracaidistas toman al asalto la loma y preparan la defensa, no sin contemplar antes como son despeñados sus vehículos, que han quedado en la carretera.
Se inicia entonces una numantina defensa de once días contra fuerzas muy superiores, durante el asedio no falto munición que les llego vía aérea, pero otra cosa distinta fue el agua y la comida, que aunque se les intento suministrar vía aérea también, esta quedo estampada contra el suelo sin posibilidad de ser empleada. Durante el asedio hubo tres asaltos moros que fueron rechazados heroicamente por los paracaidistas, así como un intento de liberación por parte de los a su vez cercados soldados de tzalata, que fue infructuoso. El Teniente Ortiz de Zarate murió cuando dirigía la defensa del enclave, haciéndose cargo el sargento Juan Moncada  hasta la liberación, que se produjo por el resto de la 2ª bandera paracaidista.
De esta forma entro en la leyenda militar española la brigada paracaidista, quedando con nota en la larga lista de héroes españoles.
Ortiz de Zarate y Moncada recibirían la Medalla Militar Individual, El resto de los comandantes del grupo la colectiva. Murieron en la acción 6 hombres y resultaron heridos graves 15.
Manuel Maqueda