viernes, 6 de enero de 2012

EL HUNDIMIENTO DEL BALEARES

EL HUNDIMIENTO DEL BALEARES


En la noche del 6 de marzo de 1938, se produjo probablemente el hecho naval más importante de la guerra civil española. Estando en misiones de escolta se encontraron las dos flotas en litigio, produciéndose como resultado el hundimiento del crucero baleares del mando nacional. Veamos como fueron los hechos.
Regresaba la flota republicana de una misión de escolta de torpederas soviéticas que habían intentado torpedear a la flota nacional que creían fondeada en Mallorca, cuando de forma fortuita se cruzaron con el crucero Baleares. El almirante Vierna  a bordo del baleares decidió combatir para proteger al convoy al que daba escolta, no fue esta una buena decisión, el encuentro se había producido a 2.000 metros , lo que hacia ineficaz la mayor artillería del Baleares y daba la posibilidad a los destructores republicanos de lanzar torpedos con gran posibilidad de éxito.
Hay que decir que los combates navales no eran frecuentes, debido a dos factores. El primero es que la flota republicana, en principio mejor armada y mas numerosa carecía de mandos cualificados, porque al principio de la guerra sus oficiales fueron arrojados por la borda, lo que hacia dificilísimo el manejo eficaz de los barcos y en segundo lugar la flota nacional era tan escasa que procuraba dominar el mar con una presencia muy agresiva pero sin entablar combates de calado, que anularan sus escasos efectivos.
Esto es importante saberlo para entender los hechos que acaecieron aquel día.
El Baleares abrió fuego con su artillería menor, a lo que respondieron los barcos republicanos disparando a su vez con todo lo que tenían incluidos los torpedos de dotación de los destructores, a los escasos minutos del comienzo del combate se produjo una enorme explosión en el baleares, probablemente alcanzado por uno ó por varios torpedos ya que a la primera explosión siguieron otras que dejaron prácticamente indefenso al Baleares. Los barcos republicanos iniciaron la huida del lugar de los hechos, temían la aparición del resto de la flota nacional y habían salido bastante mejor parados que el contrario por lo que decidieron dar por terminado el encuentro.
El baleares estaba en un lastimoso estado , con la mayoría de mandos muertos, incendios por todo el barco y arrojando combustible en llamas al mar, la oficialidad  trataba de imponer orden en aquel infierno, pero aquello era imposible, la tripulación corría alocadamente por las cubiertas, unos combatiendo el fuego, otros intentando hacer servir las piezas artilleras ó atendiendo a los heridos y otros simplemente intentando salvar la vida, cosa difícil porque pronto el agua que rodeaba el barco se inflamo haciendo imposible el desalojo del barco.
En estas estaban cuando distinguieron en el horizonte luces que se aproximaban, todos tuvieron la misma idea “El enemigo regresa a rematar a su presa” El pánico empieza a cundir en el baleares, el almirante Cervera decide entonces poner orden en el barco y lo hace tocando aquello que sabe que no puede fallar y esto no es otra cosa que la fibra patriótica de la marinería, ordena formar en la toldilla e inicia cánticos patrióticos. La orden es cumplida al momento y cesa inmediatamente el pánico de abordo. Si es el enemigo enfrentaran la muerte segura con honor, si es una agrupación amiga facilitara la labor de rescate el tener una tripulación ordenada. Pronto se disipan las dudas y nos lo narra así (Sevillano de Agar) "los destructores fueron identificados como ingleses, resultando ser el Boreas11 y el Kempenfelt12. Los cuales al avistar, desde 40 millas de distancia, el enorme resplandor del
. Incendio, se apresuraron, en íntima solidaridad de hombres de mar, a socorrer al buque
Siniestrado. Los blancos haces de los proyectores ingleses se pasearon sobre los restos del Baleares, que, cada vez acentuando más su inclinación, preludiaba su voltereta final "(Cervera) "los destructores ingleses inmediatamente intentan el salvamento por todos los medios a su alcance.
Es el Boreas el primero que intenta aproximarse a nuestro costado; pero ante la profunda inclinación que presenta el barco en estos momentos, el torpedero inglés da lentamente marcha atrás para situarse a prudente distancia. Varias veces intenta el Boreas esta difícil operación, y
Otras tantas tiene que desistir."  Continua otro marino "Con hábiles maniobras, se aproximaron, incluso unos de ellos llegaba a dar una estacha por la aleta de babor del Baleares para facilitar la faena del traslado de heridos como se le había solicitado. Pero el crucero, crujiendo, acentuaba aún más su inclinación, y el incendio, con su
Peligrosa furia, rozaba el barco que con tanto empeño intentaba salvar a sus hermanos del mar, obligándole a renunciar a ello"(Cervera) "Hicieron la maniobra para abarloarse y nos tiraron un cable que yo llegué a tener en las manos, pero cuando tenía que ponerlo en la cruceta no pude, ya que el "Baleares" empezó a escorar, y los del destructor inglés se separaron." (Benito Balaguer) "El "Kempenfelt", se disponía a realizar la maniobra de atracarse a la popa del "Baleares", cuando este empezó a hundirse, por lo que el barco inglés tuvo que desistir y alejarse." (Arturo López de la Osa)
El Baleares esta perdido, comienza a hundirse y en su cubierta iluminada por los incendios, los restos de la tripulación que no han podido ser salvados canta el CARA AL SOL, mientras se enfrenta a la muerte. Los capitanes ingleses son testigos de ello y así lo dejan reflejado en sus correspondientes cuadernos de bitácora y en sus informes al almirantazgo ingles.
Los ingleses hacen un último intento de ayuda a los náufragos, pero ya es de día y aparece la aviación roja que ametralla a los barcos ingleses, causando un muerto y varios heridos, por lo que los dos destructores ingleses tienen que abandonar a los supervivientes a una muerte segura.

Gloriosa y ejemplar muerte la de los marinos del baleares, pero como no, desde su propia patria se les niega la realidad de lo que hicieron, a pesar del testimonio de los ingleses, espectadores de la gesta.



Manuel Maqueda