lunes, 23 de enero de 2012

AQUEL CAMARADA

 
AQUEL CAMARADA
Aún me parece verlo…
Su recuerdo constante
llena mi pensamiento
y le veo delante
o allá en el firmamento.
Su cara de niño,
su cuerpo ya hecho,
su eterna sonrisa
que se quedó helada
bajo el puro armiño…
Nieve, paz, la nada.
Al salir la aurora
que nació aquél día
cuando nuestra vida
comienza a vivir,
sólo entre mis brazos
aquel camarada
dejó de existir.
Preguntáis: ¿Quién era?
¿Cómo se llamaba?
No sé responder,
sólo se la idea
que en él encerraba,
porque en su insondable
postrera mirada
me lo dijo él.
Se la vi brillante
como aquel lucero
hacia el cual subió;
era un falangista
y aún responde el eco
al ¡Arriba España!
que al morir me dio.
Miré poco a poco:
un no se que extraño
me obligó a rezar;
miré aquellos ojos
que un momento antes
en seminconciencia
debí cerrar.
Luego, al enterrarle
cuando ya para siempre
sus ojos serenos
no volviera a ver,
el yugo y las flechas
que mi novia hiciera
en su pecho de héroe
Deposité.
José María Suasi
Soldado de transmisiones.
Hoja de Campaña nº 19 (16-03-1942)



ENVIO

Dulces novias españolas
de ojos de color de cielo,
de fino cabello rubio,
de trenzas de pelo negro.
Padres que os llenáis de canas
por el hijo que está lejos.
¡Ay viejas madres llorosas
llenas de crespones negros!
Madres del alma española
con reciedumbre de templos.
mujeres que allá, en la Patria,
sufrís, de angustia, desvelos.
Va a vosotros mi plegaria
para infundiros alientos,
para daros alegría
en la hora del desconsuelo.
Si caemos en la lucha,
si dormimos sobre el hielo,
si sufrimos desventuras,
somos heridos o enfermos,
o si, porque Dios lo quiere
nunca a España más volvemos,
¡no lloréis, madres de España!
mezclad los crespones negros
con el rojo de la sangre
de los hijos que cayeron
y como pregón de Gloria,
lanzadlo a los cuatro vientos,
gritadle a la Patria toda,
habladle así al mundo entero,
dad vergüenza a esa canalla
de ambiciosos y logreros,
que, Madres de falangistas
que estén vivos o hayan muerto,
con el dolor angustioso
que laceró vuestro cuerpo,
disteis a España Titanes,
disteis a luz un Lucero,
disteis cuerpos a la tierra,
y disteis almas al Cielo,
y sois Maters Dolorosas
que no lloran sin consuelo
porque el consuelo mayor
es Despertar de un Imperio
.

Agatángelo Soler LLorca. Frente ruso, 21 de noviembre de 1941.