domingo, 22 de enero de 2012

ESPAÑOLES EN EL TERCER REICH II PARTE







Aunque desde 1944 la Wehrmacht hizo campaña de reclutamiento entre los obreros españoles, el principal motivo de los que se enrolaron en las unidades de voluntarios españoles fue huir de los bombardeos de la aviación aliada de las fábricas en las que trabajaban. Fueron, pues, unos soldados obligados por las circunstancias y no unos fascistas fanáticos que aprovecharon cualquier oportunidad para desertar y tratar de regresar a España o alcanzar un lugar seguro. Voluntarios del llamado batallón fantasma, 1944 En la «Wallonien» En España, las autoridades falangistas más comprometidas con la causa de la Alemania nazi intervinieron cuando el gobierno del general Franco decidió retirar a los voluntarios españoles de la guerra. Según su propio testimonio, Alphonse van Horembeke, un belga veterano del ejército franquista durante la Guerra Civil Española que estaba en esos momentos destinado en la delegación provincial de FET-JONS de Vizcaya, recibió la orden de marchar a Alemania a finales de marzo de 1944 con la misión de reunir a cuantos españoles localizara y enrolarlos en la legión flamenca de las Waffen-SS. En julio, tras varios meses sin haber logrado éxito en su propósito, Van Horembeke se alistó en la SS-Freiwilligen-Sturmbrigade Wallonien de Léon Degrelle, que en esos momentos se encontraba en proceso de reorganización tras la debacle de Kórsun. A finales de septiembre, una vez finalizada su participación en la campaña de Estonia, Degrelle encomendó a Van Horembeke la misión de reclutar españoles con los que esperaba reconstruir todo un regimiento de su brigada valona. Y poco después, en noviembre -gracias a la mediación del Instituto Iberoamericano de Von Faupel- el obersturmführer García Valdajos se incorporó a la brigada de Degrelle, quien le puso al frente de las tareas administrativas de la unidad española que se estaba reclutando. García Valdajos era un veterano de la DEV y la LEV que en marzo de 1944 decidió quedarse en Alemania e ingresar en el SD. Había participado en acciones antipartisanas y había estado destinado en el centro de reclutamiento parisino del Quartier de la Reine.
Garcia Valdajos Van Horembeke visitó fábricas y campamentos de trabajadores sin mucho éxito hasta que llegó a Stockerau en noviembre, donde se encontró con los restos de las compañías de combatientes españoles. Van Horembeke convenció inicialmente a unos cuantos veteranos para que se incorporaran a la brigada valona, donde formaron el cuadro de la 3ª Compañía del primer y único batallón del 70. Grenadiere-Regiment (la 3/I/70). Estaba mandada por el untersturmführer valón Rudi Bal. Durante este periodo de organización, un grupo de voluntarios italianos recibió autorización para incorporarse a la brigada italiana de las Waffen-SS y junto con ellos marchó también una decena de españoles. En los primeros días de febrero de 1945, cuando la Wallonien estaba ya desplegada en la zona de Stargard, cerca de Stettin (Szczecin), recibió varias expediciones de españoles procedentes de Viena y Berlín. Con estos últimos voluntarios se completó la 3ª Compañía a cuatro secciones y se creó una cuarta sección en la 1ª Compañía del mismo batallón. Con estos refuerzos, que muy probablemente procedían de las compañías 101ª y 102ª además de algún que otro trabajador desesperado reclutado in extremis, se alcanzó el máximo número de españoles en la Wallonie y que ha sido calculado en unos trescientos, ya que también los hubo en otras unidades de la brigada. De los combates por Stargard sólo escaparon unos 60 españoles a primeros de marzo. Pocos días después, el mando de la Wallonien recibió la orden de transferir a estos supervivientes a una unidad que se había creado recientemente al mando del hauptsturmführer Miguel Ezquerra.
Una de las compañías de la Brandenburg Division (la unidad de las fuerzas especiales del Abwehr hasta su transformación en una división panzergranadera en septiembre de 1944) tenía un carácter mixto al estar formada por franceses, alemanes y algunos españoles. Éstos se encontraban bajo la dirección de José Ortiz Fernández, un veterano de la DEV que al ser licenciado se incorporó a los servicios de contraespionaje alemanes. Tras participar en diversas operaciones contra la Resistencia francesa, infiltrándose entre los numerosos grupos de maquisards españoles, en mayo de 1944 marcharon junto con los italianos de otra compañía al norte de Italia para desarrollar misiones antipartisanas, estando un mes más tarde en las zonas de Arezzo y Cittá di Castello. En septiembre de 1944, cuando el Abwehr fue absorbido por las SS, el destacamento ítalo-español se encontraba reorganizándose en Ivrea, al norte de Turín. Allí supieron que iban a ser incorporados a las Waffen-SS. Según su propio testimonio, José Ortiz fue destinado a Hall-im-Tirol para efectuar un cursillo que lo habilitara como oficial de las Waffen-SS y a continuación recorrió como reclutador varios campos de prisioneros de los alrededores de Viena en los que estaban encerrados trabajadores españoles que habían abandonado sus fábricas y lugares de trabajo. Ortiz convenció a un centenar de ellos, con los que organizó una compañía en octubre de 1944 de la que fue nombrado su comandante con el empleo de untersturmführer. Pese a que algunos miembros habían combatido con la 1ª Compañía en Rumanía, según reconoce el propio Ortiz en su testimonio, la mayoría de sus miembros buscaba escapar de los campos de prisioneros y de Alemania y muy pocos creían en la causa nazi, habiendo incluso excombatientes del ejército republicano. Estos voluntarios se ganaron una reputación ambigua: mantuvieron peleas y enfrentamientos con sus compañeros de otras nacionalidades, fueron acusados de pillajes y saqueos por las fuerzas partisanas, pero se tuvieron una gran camaradería y lealtad hasta los últimos momentos.
Esta compañía estuvo lista hacia noviembre o diciembre y se incorporó al 59. GebirgsjägerPor: Regiment de la 24. Waffen-Gebirgs-(Karstjäger)-Division der SS del sturmbannführer Werner Hahn. La compañía española actuó en Villach y Pontebba, y más tarde en Tolmezzo, también en funciones antipartisanas. A primeros de mayo de 1945, los voluntarios españoles recibieron la autorización para escapar e intentar llegar a España. Esta unidad alpina de las Waffen-SS había tenido su origen en una orden de Himmler en el verano de 1942 para la creación de una compañía (denominada SS-Karstwehr-Kompanie) destinada a la lucha antipartisana en el Tirol austriaco. Al poco tiempo fue transformada en un batallón y en la primavera de 1943 trasladada a Carintia para continuar su adiestramiento. Cuando se produjo la defección de Italia, fue enviada a las regiones de Istria y el Véneto oriental, donde permaneció hasta el final de la guerra combatiendo a los partisanos (su cuartel general se instaló en Gradisca, Italia). A causa de la creciente actividad guerrillera, Himmler ordenó una nueva transformación de la unidad el 18 de julio de 1944. En esta ocasión se debería convertir en una división de dos regimientos y unos 6.000 efectivos. La incapacidad por completarse esta reorganización llevó a que en diciembre de 1944 quedase oficialmente como una brigada de unos 3.000 hombres. Al final de la guerra, la Karstjäger-Brigade actuó como retaguardia de las fuerzas alemanas que huían de Italia y Yugoslavia, y el 9 de mayo de 1945 sus restos se rindieron a la 6ª División Acorazada británica en el sur de Austria.



La «Einheit Ezquerra»
Miguel Ezquerra Sánchez era un veterano de la DEV que tras su disolución también se había incorporado al SD y había estado destinado en misiones antipartisanas en el Sonderstab F. En Alemania, Ezquerra se convirtió en un estrecho colaborador de Wilhelm von Faupel, antiguo embajador de la Alemania nazi ante el gobierno de Franco, quien dirigía el Instituto Iberoamericano de Berlín. Esta institución había actuado como centro de reunión para muchos de los españoles (intelectuales, estudiantes, combatientes voluntarios y trabajadores) que se encontraban en Alemania y a través del periódico Enlace, desde 1944 ayudó a consolidar una corriente falangista radical entre los voluntarios vinculada indisolublemente al destino del Tercer Reich nacionalsocialista. Von Faupel aspiraba a crear un grupo de colaboracionistas leales a Hitler y no a Franco. Pese a las protestas del gobierno español, el periódico Enlace continuó siendo publicado.
Emilio Botet en la DA En enero de 1945, gracias a las gestiones de Von Faupel, Ezquerra recibió la autorización de organizar una unidad con los españoles que encontrara. Reclutó a estudiantes, a trabajadores de la Organización Todt e, incluso, a algunos que tenían problemas con la justicia alemana y los unió con los supervivientes de la 3/I/70 de la Wallonie para la batalla final. Al final, la Einheit Ezquerra (algunos autores la citan como Einsatzgruppe Ezquerra) se compuso de dos compañías que fueron acuarteladas en Potsdam y en las que se reunieron los últimos voluntarios españoles dispuestos a combatir por Hitler. Equipada con armamento ligero, en abril de 1945 fue destinada a la defensa de Berlín donde, según Ezquerra, participó en la defensa del Luftministerium y en los combates de la Moritzplatz.

Al final, algunos voluntarios consiguieron escapar de la capital alemana, otros fueron capturados por los soviéticos y otros más fueron ejecutados entre las ruinas de la capital alemana. Los últimos prisioneros españoles en la URSS regresaron a España en 1954.


Jose Miguel Navajas