martes, 21 de febrero de 2012

LAS GUERRILLAS ESPAÑOLAS

LAS GUERRILLAS ESPAÑOLAS


El movimiento guerrillero en España no es algo que date de la guerra de independencia española, se remonta mucho mas allá en el tiempo, tal vez la primera noticia que tenemos de algo así en la península, sea la de Viriato y su ejercito guerrillero, pero ese, es un capitulo del que hablaremos mas adelante, hoy se trata de las guerrillas de la guerra de independencia española.
Estas guerrillas nacen de la necesidad popular, de responder a una potencia extranjera, con un descomunal ejército, al que en realidad no hay ejército al que oponer, ni dirigentes nacionales capaces de ofrecer una resistencia coordinada de forma regular. Este fue el caso español de ahí, el enorme desarrollo que adquirieron en la península, pasando por primera vez en la historia a formar parte estratégica fundamental, en la guerra que se estaba desarrollando.
“Las guerras de España – apunta el historiador francés Edouard Guillon- fueron las más largas, las más difíciles y las más dramáticas del primer Imperio … Al cruzar los Pirineos entramos en el país de la aventura. Batallas, sitios, emboscadas, historias de mujeres, de monjes, de brigantes, el hambre y la sed, el degüello y el asesinato … todo muy diferente a la monótona Alemania que tantas veces habíamos atravesado … Las otras guerras pertenecen a la historia, pero las de España parecen pertenecer a la ficción”.

La actividad , frenética, de las guerrillas tan solo se explica por el masivo apoyo popular que recibían, estas guerrillas actuaban en su territorio local , donde contaban con la ayuda de la población, que además se fue acentuando a lo largo de la guerra, por los desmanes que cometía el ejercito Francés, a medida que su desesperación e impotencia  iban creciendo.
Las partidas guerrilleras, se formaban en todas partes, no había sitio en el territorio nacional que no tuviera sus propias partidas, algunas alcanzaron  varios millares de componentes.
En el momento cumbre de la campaña, Los franceses llegaron a tener 300.000 soldados en España, frente a 150.000 soldados españoles mal armados y peor entrenados y 60.000 ingleses, la lógica militar de la época, hubiera vaticinado una clara victoria francesa, si no fuera porque las guerrillas españolas, obligaban al Francés a mantener la mayor parte de su ejercito, ocupado en escoltas de convoys  y en custodiar las plazas, siempre amenazadas por la guerrilla.
“Las guerrillas españolas – escribió el oficial de inteligencia británico Edgard Cocks, que llevó a cabo  misiones secretas tras las líneas francesas con ayuda de los guerrilleros – han hostigado mucho al enemigo; son muy eficaces porque le obliga a la creación de numerosos destacamentos para  asegurar las comunicaciones y ejercer algún tipo de autoridad sobre los recursos del país”. Una estimación que corrobora el general francés Auguste Julián Bigarré, ayudante de campo de José I, al confesar que “durante la guerra de España las partidas han afectado a las tropas francesas mucho más que los ejércitos regulares; se ha admitido que las mismas asesinaban no menos de 100 hombres por día. Eso quiere decir que, en el espacio de cinco años, han matado a 180.000 franceses …”
Cada región tuvo sus propios jefes guerrilleros, con frecuencia elegidos por los integrantes de las partidas. La nómina es muy numerosa, e incluye nombres tan destacados como Juan Martín Díez el Empecinado, el cura Jerónimo Merino, Javier Mina el Mozo, Juan Díaz Porlier el Marquesito, Gaspar de Jáuregui el Pastor, José Romeu, Espoz y Mina, y Julián Sánchez el Charro
Las guerrillas españolas no han tenido demasiada buena prensa para los eruditos, académicos y políticos de este país. Unos y otros han desdeñado con frecuencia su importancia y se han cebado en sus defectos: espontaneismo y anarquía, tendencia al caudillismo, fomento del bandolerismo, abusos… Aparte de la opinión de algunos militares españoles que vieron en ellas un obstáculo para una mayor movilización en beneficio de los ejércitos regulares y la manera ortodoxa de hacer la guerra, también han contribuido a su escasa valoración las opiniones del propio jefe supremo de los ejércitos peninsulares, el duque de Wellington, quien – a pesar de la ayuda que recibió de los guerrilleros- se permite criticarlos cínicamente en muchas ocasiones.

Lo que a nosotros no nos cabe duda, es que estos españoles en su conjunto se ganaron el titulo de héroes de España y por eso en este blog así se lo reconocemos

 Manuel Maqueda