viernes, 9 de diciembre de 2011

OTRO HEROE ESPAÑOL

OTRO HEROE ESPAÑOL
ASÍ SE ESCRIBE LA HISTORIA

Ángel Sanz Briz, el schlinder de Budapest

Pese al empeño de algunos “historiadores” de hoy día, de satanizar todo lo referente a lo ocurrido en el régimen anterior, durante la segunda guerra mundial, se produjeron algunos hechos de carácter heroico, protagonizados por el cuerpo diplomático español en diferentes países de la Europa nazi.
Corrían malos tiempos para todo, Europa estaba en llamas, España en ruinas. La diplomacia española tenia una delicada posición debido a su declaración de país no beligerante y era muy consciente, de la débil posición en la que podía quedar el régimen en caso de victoria aliada. De otro lado le llegaban noticias de la persecución nazi contra los judíos, En Madrid conocían el asunto, informes de los divisionarios que volvían a España indicaban la dureza alemana en lo referente al trato de prisioneros y de las diferentes embajadas europeas llegaban informes de las leyes antisemitas que se estaban proclamando en la Europa ocupada por el régimen Nazi. Y ya habían tomado medidas para proteger a las comunidades judías en la Europa ocupada. Un año antes, Federico Oliván, secretario del embajador español en Berlín, había puesto al corriente a las autoridades españolas. Que optaron por proteger a los judíos empleando el ardid de los judíos sefardíes., herederos lejanos de los expulsados de España por los Reyes Católicos en 1492.
Esto permitiría dar nacionalidad a los judíos, en base a una ley de Primo de Rivera que así lo autorizaba (por esas fechas dicha ley carecía de vigencia).
Todo ello, se debería realizar sin provocar a las autoridades nazis ó colaboracionistas.Para ello se recomendó entregar nacionalidad española, a todos aquellos judíos que fueran susceptibles de tener algún origen español, es decir, a los sefardíes. También se decidió  la apertura de la frontera española a los perseguidos por esta causa, según el autor oscila el número de “rescatados entre 40.000 y 50.000
El cuerpo diplomático en pleno, se puso a la tarea, incluso en el mismo Berlín. , en la boca del lobo, José Ruiz Santaella arriesgó su vida para ayudar a los judíos alemanes perseguidos. En Sofía, Juan Palencia desafío a las autoridades nazis, salvó a 600 judíos búlgaros hasta que fue declarado persona non grata y expulsado del país. En París, Bernardo Rolland de Miota consiguió arrancar 2.000 judíos al Gobierno de Vichy y trasladarlos al Marruecos español. En Atenas, Sebastián Romero Radigales sacó 500 judíos del país enfrentándose con el todopoderoso embajador alemán. En Bucarest, José de Rojas se tomó tan en serio la protección de los sefardíes que mandó poner en las puertas de sus casas un cartel con una leyenda que no dejaba lugar a equívocos: "Aquí vive un español".
Cada embajada, con mayor ó menor éxito cumplió su misión, pero hubo un embajador, que rompió todas las barreras, traspaso los limites de la obediencia debida, para entrar en el libro de los héroes, fue este el embajador Ángel Sanz Briz, un joven franquista católico destinado en Bucarest, durante su mandato llego a salvar la vida de 5.200 judíos.
Trabajaba Sanz Briz, en la legación española en Bucarest como secretario del embajador Miguel Ángel Muguiro, embajador que destaco tanto en su labor que acabo provocando la ira de las autoridades nazis, que lanzaron una queja diplomática ante el ministerio de asuntos exteriores español, por lo que tubo que ser cesado y sustituido por su segundo, que no era otro que nuestro héroe. Las actividades, de su antecesor habían dejado a la embajada española en Hungría bajo sospecha, de actividades pro judías, cuestión que en aquella Europa era, más que peliaguda.
La capacidad de maniobra, por tanto, del nuevo embajador era  casi misión imposible.
Pero no se arredro nuestro héroe, y decidió romper las normas, a pesar de contar con la más absoluta antipatía de los colaboracionistas húngaros de la cruz flechada, partido especialmente antisemita, que colaboraba entusiastamente en la persecución y deportación de judíos.
La comunidad susceptible de ser integrada como sefardíes apenas alcanzaba doscientas personas en Hungría y así se le comunico al embajador por parte de las autoridades de ocupación, esta cantidad para Sanz, no era suficiente, así que decidió expender pasaportes españoles del 1 al doscientos, eso si, lo que no les contó a los alemanes es que haría tantas series como fuera necesario. De esta forma el cupo de 200 pasaportes, quedaba de hecho convertido en un cupo ilimitado. Pronto las peticiones se multiplicaron, eran demasiados judíos buscando desesperadamente la salvación...
Esto provocaba un nuevo problema había demasiados judíos circulando por Bucarest, con el mismo numero de pasaportes, el engaño en cualquier momento podía ser descubierto. Las consecuencias podían ser terribles, no solo para el embajador Sanz, que traspasaría su autoridad como embajador para caer en un delito, si no que además pondría en peligro toda la labor del cuerpo diplomático en la Europa ocupada, por no hablar claro esta de la difícil situación en la que dejaría a las autoridades españolas.
 Lejos de cortar su “fuente de vida”, el embajador solicito fondos a España para poder ocultar tal cantidad de refugiados. Dichos fondos le fueron concedidos, aunque de forma insuficiente, por lo que hubo de disponer, también de su propio dinero y Sanz los empleo para alquilar diversas viviendas, a las que se les colocaba el rotulo de “Anejo a la legación de España. Edificio extraterritorial”. Allí alojaba a los refugiados hasta que de forma pausada los podía ir sacando de Hungría sin despertar sospechas.
Así se mantuvo la situación, hasta la llegada del ejército rojo a Budapest, Sanz se repatrió debido a que la unión soviética no reconocía el régimen de Franco. Eso si, ni siquiera en esa situación abandono a sus protegidos. Para ello contó con la colaboración de otro héroe llamado Perlasca, un italiano nacionalizado español antiguo combatiente en el bando nacional, durante la guerra civil española. Este héroe se hizo cargo del mantenimiento y asistencia de las casas refugio, hasta la entrada de las tropas rusas en Bucarest, momento en el que desapareció sin dejar rastro.
Se habían conseguido salvar 5.200 vidas humanas.

Todo esto a quedado medio olvidado en España, pero no fuera de ella, donde si que ha tenido su reconocimiento, sobre todo lógicamente en el actual estado de Israel y comunidades judías por el mundo.
Vaya desde aquí, en España, nuestro reconocimiento y gratitud