miércoles, 21 de diciembre de 2011

JUAN IGNACIO ¡¡PRESENTE!!

Este mes de diciembre, se cumple el 31 aniversario del asesinato, por parte de los servicios secretos de la democracia, del camarada Juan Ignacio González.
Es el único asesinato de la democracia que no se investigo, fue relegado al olvido, no interesaba que el pueblo español conociera estos hechos, lo único que se hizo fue detener masivamente a los miembros de su partido.
Para los que le conocíamos la cosa es clara, se estaba gestando el golpe de estado por parte de la mas alta institución del estado, y como no, se intento que Juan Ignacio y sus militantes obraran como comparsas del golpe, un golpe que traería, la tranquilidad a la corona. Si fracasaba, como así fue, el Rey saldría como salvador de la democracia y si triunfaba, el Rey organizaría un gobierno de reconciliación nacional, acallando a las voces militares que en aquel entonces hacían “ruido de sables”.
Juan Ignacio, no trago y se desligo del asunto del golpe. Pero para el ya era tarde, sabia demasiado y eso le costo la vida.

En mis manos ha caído un llamamiento que, él, realizo poco antes de su muerte y que es desgraciadamente vigente hoy día.

Aquí os lo dejo.
 

Juan Ignacio Gonzalez

Carta a las Juventudes Nacionales

[De Juan Ignacio González, Secretario General del Frente de la Juventud hasta su asesinato, el 12 de diciembre de 1980]
 
 A todos los que militáis en movimientos de índole nacional, a los que queréis una España unida, grande y libre, a los que lucháis por un ideal de justicia social en lo profundo… a todos vosotros, camaradas, va dirigida nuestra llamada.

Nuestra llamada no es una llamada de partido ni de clase, sino que, por el contrario, es una llamada de unidad nacional.

Todos nosotros tenemos una misión asignada desde hace tiempo, una misión por la que día a día trabajamos y que debemos cumplir, para bien de nuestra Patria y para no convertir en estéril la sangre de tantos caídos por España: la tarea de devolver a España un ímpetu nacional auténtico y asentarla sobre un orden social distinto, la apremiante tarea de recobrar nuestra España tradicional, exacta, difícil y eterna.
Para ello, nosotros tenemos marcado un único camino, el camino de la revolución nacional-sindicalista, revolución ésta que -ya lo sabréis- tiene como característica formal el orden. Una revolución que tiene una ética y un estilo, el nacional-sindicalista, y que debe empezar a germinar en nosotros mismos.

Porque ¿cómo vamos a implantar un Orden Nuevo, cómo vamos a recobrar nuestra España exacta, difícil y eterna, si nosotros mismos somos incapaces de asumir la conducta que nos debe convertir en los mejores?.

El militante nacional-sindicalista, aquella persona que lucha por la grandeza de España, ha de destacar sobre el resto de la masa.

Un ambiente de chabacanería y apatía por todo lo referido a la ética y al estilo, ha invadido nuestros grupos.

Camaradas, aun estamos a tiempo de evitar que nuestra doctrina pierda uno de sus más valiosos aspectos: el sentido ascético y militar de la vida, aquello que de veras nos ha movido siempre y que hoy hemos perdido. Es hora de que llevemos nuestra camisa azul sabiendo, de una vez por todas, lo que esto supone.

Camaradas, si hoy hay algo que nos mantiene desunidos, que una característica clara nos diferencie de los demás: el ser verdaderos militantes nacional-sindicalistas, que allí donde estemos se note nuestra presencia, como españoles que no quieren para su Patria lo zafio, vulgar y tosco.

¡ ARRIBA ESPAÑA !