martes, 27 de diciembre de 2011

EL SITIO DE CARTAGENA


El Sitio de Cartagena de Indias se saldó con la muerte de unos 6,000 soldados ingleses, frente a menos de 1,000 muertos en las filas de los defensores Españoles. Vernon trató de paliar este gran fracaso atacando Cuba y Panamá, y siendo derrotado de nuevo en ambos casos. A su regreso a Inglaterra tuvo que enfrentarse a la cólera del rey, al comunicarle que en realidad nunca había estado cerca de tomar el puerto de Cartagena de Indias. Éste suceso causó tal vergüenza a Jorge II que prohibió a sus historiadores hacer ninguna referencia al hecho. Parece que este silencio continúa en la actualidad, porque en la versión inglesa de Wikipedia casi no se habla de la batalla...

Lo que está claro es que el Sitio de Cartagena de Indias supuso la mayor operación en la historia de la Royal Navy hasta la II Guerra Mundial, y también su “mayor derrota”. Hay que decir que si bien la historiografía tradicional habla del dominio inglés en el Atlántico y de las continuas derrotas Españolas, esto no fue así. Durante el s. XVIII fueron los Españoles los que mantuvieron a raya a los corsarios británicos y holandeses, y la mayor parte de las victorias en este momento se decidieron hacia el lado Español, que conservó la hegemonía en el Atlántico y en el Reyno de Indias hasta finales del s. XVIII.

Ahora os voy a mandar unos deberes: buscad en cualquier libro de texto de historia Española alguna referencia sobre esta batalla. Nada, ¿verdad? Ahora buscad sobre Trafalgar. Preferimos conocer nuestras derrotas a “nuestras victorias”, supongo que también es más políticamente correcto. Una cosa es segura: en los libros ingleses no la vais a encontrar.

Tenia previsto realizar una entrada en referencia al sitio de Cartagena por parte del almirante Vernon, pero para mi agradable sorpresa me encuentro con un post de otro hispanoamericano, que tampoco se cree la leyenda negra, creo que esta perfectamente construido y responde a la realidad historica, por lo que sin que sirva de precedente, lo posteare en mi blog, ya que mas ó menos viene a decir lo mismo que yo iba a contar.
Lo envia un forero llamado “Tercio de Lima”

Blas de Lezo


El Sitio de Cartagena de Indias (1741)
Hoy me apetece hablar de un acontecimiento histórico que no se estudia actualmente en los colegios, pero que supone una de las mayores victorias en la historia de las Armas Hispanas sobre los ingleses. Todos conocemos la costumbre de los ingleses de maldecirnos y denigrarnos a lo largo de la historia, sobretodo en la época de nuestro “Gloriosa Imperio Español”, con sus incursiones, saqueos, ataques de corsarios y piratas, y demás parafernalia. Como se suele decir, la historia la escriben los vencedores, y en este caso los vencedores de la batalla propagandística fueron todos menos los vencedores “Las Armas Hispanas”.

Almirante Vernon
Gracias a los historiadores y cronistas ingleses se ha formado una versión oficial a lo largo de los años (y de los siglos) que ponía a los Españoles como unos sucios cobardes, integristas religiosos, esclavistas, exterminadores de los pueblos precolombinos, imperialistas,.... Es decir, exactamente lo mismo que hacían los ingleses, holandeses o franceses en sus respectivas historias coloniales, pero con la diferencia de que ellos le han dado una interpretación muy diferente a estos hechos. Mientras ellos invadían, saqueaban, asesinaban, esquilmaban y violaban en nombre del progreso y el libre comercio, los Españoles lo hacían para propagar el mal y la intransigencia religiosa. Y lo jodido de todo esto es que nosotros los Hispanoamericanos hemos asumido esa versión escrita por nuestros enemigos en aquella época, de manera que somos el único pueblo del mundo que se avergüenza de su pasado y conoce las grandes derrotas, pero nada de las victorias o los personajes ilustres. Lamentable, vamos.

Por esta razón, pretendo rescatar aquí uno de los episodios más importantes y menos conocidos de nuestra historia militar: el Sitio de Cartagena de Indias por parte de los ingleses. Este suceso se enmarca dentro de la llamada Guerra de la Oreja de Jenkins (1739-1748), generada principalmente por los conflictos fronterizos entre las posesiones de “Las Españas, El Reyno de Indias” e inglesas en América y por los derechos comerciales en el tráfico de mercancías a los Reynos de Indias. El Sitio de Cartagena de Indias fue la batalla más importante de dicha guerra, y se saldó con una gran derrota de la Armada británica a manos de fuerzas muy inferiores en número.

El Almirante Edward Vernon venía de arrasar la ciudad Española de Puerto Bello (o Portobello, como se la conoce en la actualidad), hecho que fue enormemente magnificado por la prensa inglesa de la época, y que incluso dio nombre a una calle londinense e impulsó la creación del actual himno inglés "God save the King", pero que en realidad no fue una gran batalla ni causó grandes problemas a los Españoles (de hecho, la batalla de Portobello se ganó debido a que los Españoles se rindieron de inmediato ante las enormes fuerzas inglesas que asediaban la fortaleza). Este éxito de Vernon provocó que el Parlamento inglés le concediera todos los hombres y recursos que considerase oportunos para continuar la guerra contra los Españoles.
El almirante Vernon se propuso como objetivo conquistar el puerto de Cartagena de Indias, el más importante de la zona del Caribe, desde el cual partía cada año la Flota de Indias. Y se lo montó a lo grande, reuniendo una enorme flota de 186 naves, 2,620 piezas de artillería y 27,000 hombres: 10,000 soldados británicos, 12,600 marineros, 4,000 reclutas de Virginia al mando de Lawrence Washington (hermano del futuro presidente de los EEUU) y 1,000 esclavos jamaicanos armados con machetes. Estamos hablando de la que sería la mayor flota de la historia hasta ese momento, y de la mayor operación anfibia hasta el Desembarco de Normandía, 200 años después.

Los españoles contaban con unos 3,000 hombres entre soldados regulares y milicia ciudadana, 600 arqueros indios y 6 naves, para enfrentarse a las fuerzas de Vernon. La defensa de la plaza estaba a cargo del famoso marino Don Vasco Blas de Lezo, al que llamaban "medio hombre" debido a las heridas y mutilaciones que marcaban su cuerpo, tras una vida dedicada a la guerra en el mar.

El 13 de marzo de 1741 comenzó el ataque británico, desembarcando un contingente de tropas y de artillería, al tiempo que se iniciaba un terrible bombardeo de cobertura de la armada inglesa sobre el castillo de San Luis de Bocachica, defendido por 500 hombres que tuvieron que abandonar la posición y refugiarse en la ciudad. A continuación se tuvo que abandonar también el castillo de Bocagrande, y los Españoles se reunieron en la fortaleza de San Felipe de Barajas para tratar de resistir allí.

El británico Vernon dio entonces la victoria por conseguida, y envío un correo al Rey inglés Jorge II comunicándole la toma de la plaza, lo que produjo grandes celebraciones en toda Inglaterra. De hecho, se llegaron a acuñar monedas que representaban a Blas de Lezo arrodillándose ante Vernon, cuando aún no había acabado la batalla. Asimismo, Vernon dio orden a la milicia de Virginia de desplegarse en tierra para seguir atacando la fortaleza Española.

El 19 de abril se dio la orden de comenzar el asalto final a la fortaleza. Al caer la noche, tres columnas de granaderos británicos, los macheteros jamaicanos y varias compañías inglesas cargaron hacia los muros de la fortaleza de San Felipe de Barajas, apoyados por fuego de artillería y de las naves ancladas en la bahía, y cargados con escalas y útiles de asedio. Pero cuando llegaron a la fortaleza se dieron cuenta de que tenían un enorme problema: las murallas eran mucho más altas de lo que habían pensado, y las escalerillas no llegaban hasta arriba. Hay que imaginar la situación: los rubicundos granaderos ingleses, con sus perfectos y lustrosos uniformes de color rojo, pálidos como la nieve al descubrir que no podían atacar porque no llegaban a los muros, y que tampoco podían retirarse al estar cargados con todo el equipo de asedio.

Los Españoles de la fortaleza no dejaron pasar la ocasión, y dispararon descarga tras descarga a quemarropa sobre los ingleses que se encontraban bajo los muros, provocando una tremenda carnicería en las filas inglesas. Los ingleses poco pudieron hacer más que tratar de cubrirse y de responder a duras penas al fuego Español. Pero al amanecer, los cerca de 600 españoles que resistían en el fuerte calaron bayonetas y cargaron temerariamente sobre los miles de ingleses que se amontonaban a las puertas de la fortificación, algo que éstos ni siquiera barajaban como una posibilidad. Los ingleses trataron de huir hacia sus barcos atropelladamente, y fueron acuchillados por la espalda a cientos antes de que Don Vasco Blas de Lezo ordenara detener la masacre y replegarse hacia el fuerte de nuevo.

Completamente anonadado por el giro de los acontecimientos, Vernon cambió de estrategia, e intensificó los bombardeos sobre la ciudad desde sus naves. Como respuesta, don Vasco Blas de Lezo hundió los barcos que le quedaban a la entrada del puerto, para bloquearlo y así impedir acercarse de nuevo a los ingleses, que se encontraron con que los Españoles no les dejaban desembarcar y encima habían cortado sus líneas de suministros. El enorme ejército inglés pasó un mes sin poder salir de sus barcos, sin provisiones, siendo víctima de las enfermedades y de las constantes escaramuzas con las fuerzas Españolas, que lo diezmaron hasta tal punto que a Vernon no le quedó otra que regresar a Jamaica con el rabo entre las piernas y levantar el asedio el 9 de mayo.