lunes, 12 de diciembre de 2011

AUTONOMIAS

Autonomías


Que una Nación se organice en el respeto a todas las sensibilidades de sus territorios y se articule para que las instituciones publicas lleguen a todos los rincones del territorio patrio, no solamente es lógico si no además es sano y recomendable, que lo haga en torno a intereses bastardos y caciquiles, que lo haga en base a la insolaridad  ínter territorial, que se multipliquen los gastos de la administración publica en función de componendas políticas, que propicien el enfrentamiento entre las diferentes regiones de la nación, es sin duda alguna un crimen contra la nación.

Como decía Ramiro “ ser español no es una desgracia, sino un esplendido regalo de la vida” “ España no puede ser litigada ni discutida en los comicios” si el separatismo triunfa entre nosotros es que “España ha dejado de existir, de muerte natural y vergonzosa, sin catástrofe, sin lucha, justificación, ni sepultura, con el cadáver al aire, para que lo escarnezcan los canes europeos, forjadores de nuestro deshonor y nuestra ruina” continua Ramiro “La política separatista se propone realizar sus fines en tres etapas. Una, la actual, encaramándose a los puestos de influencia y desde ella educar al pueblo en los ideales traidores,  La segunda, intervenir en la gobernación de España, en el poder central, con el propósito firme y exclusivo de debilitar, desmoralizar y hundir la unidad de nuestro pueblo, de forma que un día su voluntad separatista no encuentre en el pueblo hispano hundido e inerme la mas leve protesta. La tercera etapa la separación radical.”
Que visión más exacta tenía Ramiro de lo que estaba por venir.

La organización territorial española debe estar planteada desde el principio irrenunciable de la unidad nacional, el estado se debe articular de forma que el ciudadano tenga todos los recursos del estado “a mano”, nadie debe de salir de su comarca para gestionar cuestiones de su comarca, el estado debe de garantizar para todos los españoles unos servicios básicos como son la defensa, sanidad, educación, orden publico y el ordenamiento jurídico

Manuel Maqueda