miércoles, 6 de noviembre de 2013

EL TUNEL DE LA MUERTE

Traigo un documento de manos del MCE, de otro episodio de la memoria histórica, que durante el Franquismo, fue semiocultado con la vana intención de contribuir con su olvido a la reconciliación de los dos bandos, y digo vana intención, porque esta claro que los izquierdistas españoles ni quisieron ni quieren reconciliarse, su obsesión, como antaño, es la de fraccionar a los españoles y lavarse las manos del río de sangre con el que tienen manchadas las manos, lo triste del asunto, es que cuentan con el silencio de la cobarde derecha española, preocupada mas en corromperse y en alcanzar mayores cuotas de poder, que en la Patria que dicen defender, y que están llevando a la ruina junto a su pueblo.

El quinto regimiento comunista, monto una falsa red de socorro dentro de Madrid para convencer a los incautos de que era posible escapar de la represión roja, previo pago , claro esta, de enormes cantidades de dinero y joyas, los incautos que cayeron en ella fueron expoliados y asesinados en las cercanías del frente, cuando pensaban que estaban a punto de  alcanzar la libertad.
Conforme iban llegando las victimas a una pequeña casa, que daba entrada a una bodega con largas galerías y que a su vez, servía al ‘Jefe de información de la Brigada’ como oficina de recaudación y evacuación, se les introducía a su interior con él animo de interrogarles de inmediato y posteriormente torturarlas en presencia de un comandante, de varios oficiales y algunos milicianos. 
. Una vez que entregaban cuanto tenían, eran asesinados sin piedad. Alguno consiguió escribir con la hebilla de su cinturón en el cemento: “Me han preparado una encerrona y traído a esta casa con otros quince más, espero nos fusilarán, cúmplase la voluntad de Dios. Manuel Toll Messía, Carbonero y Sol 4 Madrid”



Entre los 67 asesinados había varios aristócratas, como el marqués de Fontalba y su hijo Pepe Hoces y Cubas, de 20 años; dos hijos del marqués de Urquijo, don Estanislao y don Santiago; el marqués de Peramán; don Fernando Díaz de Mendoza, marqués de Fontanar, hijo del glorioso actor; el señor Navarrete, hermano del ex director del Banco Español de Crédito; los cinco hermanos Méndez y González Valdés; don José Duque de Estrada y Moreno, decimotercero marqués de Casa Estrada, hijo de la marquesa de Villaparies, de la aristocracia sevillana, joven e impetuoso propagandista de la Causa nacional, afiliado al grupo albiñanista; el fiscal del Tribunal de Casación de Cataluña, señor González Prieto, y su hijo; el señor García Conde, hermano del actual (1939) embajador de España en Roma; el señor Covián y Frera, hermano del actual (1939) presidente de la Sala de lo Civil de la Audiencia Territorial de Madrid; don Daniel Bonilla Sanmartín; un canónigo madrileño, y tantas otras personalidades que cayeron víctimas del crimen más alevoso e indignante que se puede concebir.

Casi todos los que huyeron lo hicieron con sus alhajas y cuanto pudieron poner a salvo, pues se les garantizaba el paso de todo. Abandonaron las Embajadas, donde estaban refugiados, en ambulancias de la Cruz Roja, y ya no se supo más de ellos hasta que entraron las tropas nacionales.

Los responsables no fueron unos poquitos, como suele suceder. El sector estaba guardado por la 36 Brigada Mixta del Ejército Rojo, con un comandante del Quinto Regimiento al frente, Justo López de la Fuente, que continuó con sus fechorías durante la guerra y en la Segunda Guerra Mundial, llegando a entrar otra vez en España para reconstituir el Partido Comunista en Madrid, cuando fue detenido y juzgado, muriendo por causas naturales en prisión, a los 3 años de haber sido detenido, en 1967.

El siniestro túnel se ha convertido en cripta funeraria y sobre el terreno se alzó tras la guerra el Colegio de Nuestra Señora de la Providencia, regentado por las Hermanas Teatinas.


Manuel Maqueda