jueves, 29 de marzo de 2012

DON ALVARO DE BAZAN

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DON ALVARO DE BAZAN

Don Álvaro de Bazán y Guzmán nace en Granada el 12 de diciembre de 1526. Hijo del reconocido marino don Álvaro el Viejo, capitán de las galeras reales españolas, y de Ana Guzmán, hija de un poderoso aristócrata; fue uno de los más grandes y valientes almirantes de la Historia de España.
Con 2 años de edad, Carlos V le entrega el hábito de Santiago, por admiración del emperador por su padre. Siete años más tarde, recibe el título de Alcaide de Gibraltar
Ya desde muy joven, Álvaro de Bazán "el Mozo" acompaña a su padre durante sus patrullas en las costas de Gibraltar. Compagina esos viajes con las clases que recibe del ilustre profesor don Pedro González de Simancas, quien le enseña a amar las artes pictóricas y la poesía. En 1544 dirige su primera batalla en las costas de Galicia, de la cual sale victorioso hundiendo la totalidad de los navíos enemigos, en este caso, franceses. Su carrera militar no había hecho más que empezar y ya gozaba de la fama y el júbilo del pueblo que le apoyaba.
En 1556, Felipe II encomienda a don Álvaro la escuadra de galeras reales de Nápoles. Con ella reconquista el peñón de Vélez de la Gomera, defiende Malta, Génova, Venecia y Corfú. El 7 de octubre de 1571, al mando de la 4ª flota de galeras, (integrada por 30 navíos) actúa en Lepanto, siendo su ayuda decisiva para la victoria. Los vítores y las ovaciones hacia su persona y sus hazañas se suceden a lo largo y ancho de la geografía española. Don Álvaro de Bazán es ya una leyenda y por ello recibe otro título, el de Marqués de Santa Cruz.
Pero su hazaña más sonada tendrá lugar en Portugal en el año 1582. El reino de Portugal se había unido al de España bajo la mano de Felipe II. Uno de los opositores a tal hecho, Felipe Strozzi, dirige una operación para "liberar" al país luso de la influencia española. El encargado de contrarrestar tal acto es el Marqués de Santa Cruz, en un combate que tendrá lugar el 26 de julio de 1582 en la Isla Terceira (Azores). Nuestro capitán, que dirigió sus 28 navíos contra los 60 de Filippo Strozzi logró una victoria que sirvió para sofocar el movimiento independentista y para que el Reino de Portugal permaneciese bajo la tutela de Felipe II durante muchos años.
Pero los ataques de los corsarios británicos y franceses se sucedían con demasiada frecuencia. Fue por ello por lo que Don Álvaro instigó al rey prudente a crear una armada de escarmiento para los enemigos de España. Don Álvaro acabó de convencer al rey argumentando que la reina Isabel I de Inglaterra era protestante y que luchaba en contra del catolicismo. Felipe II, un ferviente católico, vio en ello la razón suficiente como para enviar la flota más poderosa jamás vista hasta entonces.
Don Álvaro empezó a trabajar en ello con ímpetu y alegría, pero tras casi tres años de trabajo unas fiebres se cebaron con él acabando con su vida el 9 de febrero de 1588. El mando de la Armada Invencible recaería sobre Alonso de Guzmán, Duque de Medina Sidonia. Este hombre trabajó tanto como pudo pero la mala suerte influyó en su destino, siendo la campaña un fracaso.
Quizás si aquella misión la hubiese dirigido don Álvaro nuestra flota se habría impuesto a la británica, o quizás el granadino hubiera sufrido la primera derrota de su vida.

Sus campañas más destacadas fueron:


La derrota de la armada francesa en aguas de Galicia.
la conquista de la isla de La Gomera.
e
l socorro a la isla de Malta.
la batalla de Lepanto.
la batalla naval y ocupación de la isla Terceira o Tercera (Azores).En esta batalla se emplearon por primera vez, fuerzas de infantería de tierra para ocupar playa y terreno, es el el nacimiento de la Infantería de Marina.


Epitafio escrito por Luis de Gongora en 1588 a Don Álvaro de Bazán, despues de la muerte del mismo:
No en bronces, que caducan, mortal mano,
Oh católico Sol de los Bazanes
Que ya entre gloriosos capitanes
Eres deidad armada, Marte humano,
Esculpirá tus hechos, sino en vano,
Cuando descubrir quiera tus afanes
Y los bien reportados tafetanes
Del turco, del inglés, del lusitano.
El un mar de tus velas coronado,
De tus remos el otro encanecido,
Tablas serán de cosas tan extrañas.
De la inmortalidad el no cansado
Pincel las logre, y sean tus hazañas
Alma del tiempo, espada del olvido.

Poesía dedicada por Lope de Vega en 1588 a D. Álvaro de Bazán:

El fiero turco en Lepanto,
en la Tercera el francés,
y en todo mar el inglés,
tuvieron de verme espanto.
Rey servido y patria honrada
dirán mejor quién he sido
por la cruz de mi apellido
y con la cruz de mi espada.



 Fuentes Wikipedia, gaceta de madrid

Manuel Maqueda