domingo, 25 de diciembre de 2011

Mensaje navideño al Rey

Mensaje navideño al rey

En respuesta al mensaje de navidad del rey, he tenido a bien dedicarle yo el que le han dirigido desde la falange

La Falange y la corrupción monárquica.



A raíz del escándalo que ha supuesto el enésimo ejemplo de corrupción que salpica nuestra nación y en este caso al entorno del Borbón, piden que nos pronunciemos de forma pública al respecto.
Pues bien, no creo que haga falta repetir que los falangistas que somos profundamente REPUBLICANOS y enemigos de la MONARQUÍA, llevamos diciendo muchos años que dicha institución debía estar “gloriosamente fenecida” y que la dichosa familia que ocupa el Palacio de La Zarzuela, debía haber seguido los pasos de aquel otro monarca cobarde y traidor a los intereses de España, que se llamó Alfonso XIII, el abuelo del actual cabecilla de la monarquía.
Durante mas de tres décadas, desde los servicios secretos, a la prensa, pasando por los partidos políticos de este cochambroso sistema político, han protegido la figura de Juan Carlos, un personaje corrompido desde su misma coronación, si no antes, que ha hecho negocios multimillonarios con los monarcas sátrapas de Oriente Medio y su petróleo, y ha creado una camarilla corrupta a su alrededor que les ha reportado pingues beneficios y el disponer de cuentas bancarias por medio mundo, preferentemente en paraísos fiscales.
Por eso no es de extrañar que primero fuera un yerno y luego el otro los que, viendo como se hacen las cosas en “palacio” hayan aprovechado su situación privilegiada y bajo el “paraguas” de la Casa Real, se han dedicado al latrocinio y al tráfico de influencias para hacer pasar por caja desde grandes empresas a equipos de fútbol, pasando por bancos y despachos financieros y jurídicos de prestigio.

Poco les importa a los Felipitos, Letizias, Elenas o Cristinas de turno la situación de ruina en que se encuentran millones de familias españolas en la desesperación mas absoluta, mientras ellos tengan garantizado el sustento de por vida con la anuencia y complacencia de, entre otros, esos militares que en actitud ruin y servíl le ríen al Borbón las gracias, y le esconden sus deváaeos amorosos, alcohólicos o económicos, importándoles bien poco que ensucie ese uniforme que en otros tiempos significaba algo y ahora poco más que un traje de comunión.
Como gritábamos entonces y seguimos haciéndolo ahora los falangistas decimos que los GASTOS DEL BORBÓN, PARA LA EDUCACIÓN o para lo que sea, menos para mantener a esta panda de vagos, traidores y delincuentes.
Abajo la Monarquía y Viva la REPÚBLICA NACIONALSINDICALISTA”.
La Falange