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lunes, 18 de noviembre de 2013

JOSUE ESTEBANEZ

JOSUE ESTEBANEZ  UN HÉROE PERSEGUIDO



En estas paginas sobre épica española, nos hemos dejado en el tintero a muchos héroes de España. Nos seria imposible meterlos a todos, aunque con el tiempo intentaremos ir solucionándolo.
Hoy toca hacer, un acto de desagravio con uno de ellos, entre otras cosas porque es un doble héroe, en primer lugar, héroe por combatir contra cien enemigos a la vez y salir vencedor del combate, y en segundo lugar por mantener la cabeza alta y la dignidad integra, cuando a raíz de eso es perseguido, encarcelado y difamado por el sistema mas corrupto y tiránico que a padecido España.
Estas aseveraciones que hago , les resultaran chocantes y en franca oposición a lo que se ha publicado sobre este asunto por la prensa y medios de comunicación, esclavos del sistema, que fieles y obedientes a sus amos, fueron modificando la noticia hasta hacernos creer (solo a los bobos, que desgraciadamente son muchos) que Josue era una especie de monstruo, que salio ese día de su cuartel, ávido de sangre inocente de modélicos estudiantes jovencitos ( en realidad auténticos hijos de puta, delincuentes, drogadictos , asesinos y lameculos del sistema actual de corrupción).

Los hechos que acabaron, con la muerte, del delincuente antifascista, “el pollo”, perdida por otra parte, que les garantizo no ha hecho ningún daño a la sociedad, mas bien ayudo a que esta sea algo mejor.
El susodicho pollo, reunió a una banda, mas bien horda, de entre otros 50 a 100 delincuentes de extrema izquierda, armados con todo tipo de armas,  navajas , palos , puños americanos (algunos de estos se ven en los primeros vídeos



de las televisiones, que posteriormente fueron censurados por “los medios”) y se introdujeron en el metro con la intención de cazar enemigos (cualquiera que para ellos tuviera pinta de facha) y en ultimo extremo, reventar una manifestación legalmente autorizada. Todos ellos acaudillados por el tal pollo, que tenia a gala, dar palizas a contrarios políticos, y de hecho tenia un blog en el que exponía fotografías de sus victimas y alardeaba, incluso de lo que les había robado mientras los golpeaba. Por supuesto a los pocos días la página desapareció y a nuestra “impecable y esforzada prensa” se le pasó desapercibida dicha página. Y los pocos medios que la expusieron rápidamente fueron reprendidos y cesaron en su díscola actitud, de contar la verdad sobre lo que ocurrió aquella tarde y sobre quien era quien .
 
Nuestro héroe, por otro lado, viajaba en el metro, por cierto que cuando todo ocurrió , acababa de ceder el asiento a una señora mayor, cosa que se contrapone con sus agresores, que se colaron en el metro y ya habían realizado destrozos y amenazado a varios transeúntes, por el mero hecho de recriminarles su actitud. (Esto también se les paso a los media mas, que tampoco exhibieron las imágenes de dichos actos vandálicos.
Se conoce que solo había una cámara de televisión en todo el metro.

Pues bien, en una de las paradas del tren, Josue, ve entrar a la horda de delincuentes, y ya sabe que el será la victima si no lo remedia, la chusma a apostado gente a la altura de todos los vagones y antes de que pare el convoy ya lo han detectado, muy  posiblemente desde la estación anterior, a pesar de no llevar ninguna señal externa de simbología alguna salvo, el ir bien vestido, supongo.
Muy envalentonados por la diferencia numérica, rodean al joven Josue, no sin antes bloquear las puertas de tren para poder entrar todos, ya se sabe los cincuenta primeros no eran suficientes para infundirles valor, y necesitaban que entraran todos los demás.
Es entonces cuando empieza el show, la chusma empieza a esgrimir navajas , puños americanos , etc.. de forma ostentosa para atemorizar a su victima, y es entonces cuando el maestro de ceremonias de estos payasos cobardes, empieza su numerito encarándose a su victima con la intención de robarle la chaqueta, que luego exhibiría como trofeo en su pagina y darle la correspondiente paliza ó incluso matarle.
Pero esta vez se han equivocado de victima, han contado mal y lo pagan. No están ante un joven normal, están ante un soldado español, un soldado de la vieja escuela, digno de los tercios, antes se dejara matar, que rendirse a la chusma y contraataca,.
La chusma atemorizada por la reacción, huye despavorida ante la defensa del soldado español y abandona el vagón de forma vergonzosa.
Una vez pasados los primeros momentos de pánico vuelven a la carga , pero lo hacen como los cobardes que son, intentan golpearle a distancia, sin atreverse a plantarle cara como hombres, en estas circunstancias nuestro héroe sabe que no podrá aguantar mucho tiempo, por lo que decide escapar realizando una carga contra la chusma, la carga resulta exitosa por lo que queda libre su camino hacia la calle.
Es entonces cuando comete el error que pudo costarle la vida, detecta una pareja de policías municipales y se dirige hacia ellos para solicitar socorro, pensando que todo el que viste un uniforme es digno de llevarlo.
La chusma que le persigue de cerca se deshace rápidamente de los policías e intenta linchar a Josue, aunque se defiende como puede, al final recibe una enorme paliza que no acaba en su muerte, gracias a la composición de la chusma, ebrios, drogados  y cobardes, se pegan entre ellos mismos, para poder llegar a Josue que esta literalmente cubierto de energúmenos, que no disponen de espacio suficiente para propinarle golpes realmente duros.
La batalla concluye con la llegada de refuerzos policiales. Es entonces cuando comienza el calvario de nuestro héroe, el sistema político que padecemos, empieza a mover sus engranajes, hay que darle la vuelta a las cosas, sea como sea, el agredido debe de quedar como agresor, y el atacante como victima inofensiva,. El rasputin español Rubalcaba lo deja muy claro, el muerto “era de los nuestros”, dice, y manos a la obra. Se impide la declaración de los vigilantes jurados del metro, se ordena a las cadenas de televisión que retiren las imágenes que demuestran lo que paso, se borran las cintas que demuestran que la chusma es en realidad una partida de caza humana, se impide el acceso de pruebas a la defensa, se le mantiene tan solo una hora en observación medica, a pesar de que esta a punto de perder un ojo y apenas se mantiene en pie. Se le acusa de Nazi sin que esto quede demostrado en ningún sitio, y por otro lado, se empieza a lavar, la imagen del pollo, se le retira la pagina donde exhibía sus delitos , se empieza a vender la imagen de su madre, como la de una victima , cuando nos consta que ni se hablaban, se prohíbe a la prensa hablar de sus numerosos antecedentes penales y policiales y nadie ni las vedetes del grupo 30. Se implican lo mas mínimo en investigar lo sucedido.
No acaba aquí, el infierno de Josue, tras ser juzgado y condenado injustamente, sigue su persecución en la cárcel, traslados ilegales debidos a “errores” administrativos, prohibición de correspondencia, etc.
Hasta los delincuentes comunes son más honestos que los verdugos de Josue, que intentan indisponerle en contra de los demás presos sin conseguirlo.

Actualmente esta pendiente su causa, en el tribunal de Estrasburgo, esperemos que aunque tarde , se acabe haciendo justicia.
 A pesar de todo nuestro héroe Josue, me consta que sigue creyendo en la verdad, en la dignidad del hombre, y en su patria. Por eso le doy el titulo de doble héroe. Y uno mi grito, junto al de cada vez mas españoles de ¡¡¡JUSTICIA PARA JOSUE!!!


Fdo Manuel Maqueda

Pongo un enlace de otro blog, en el que nos apunta un poco la personalidad del democratico pollo
http://www.caballerozp.com/2009/05/la-verdad-sobre-carlos-palomino-alias.html
   


miércoles, 4 de julio de 2012

ACOMA: LA CIUDAD DE LAS NUBES

ACOMA: LA CIUDAD DE LAS NUBES



Soldados españoles se encontraban formados frente a los norteamericanos. Los hombres del Batallón de Infantería Ligera Tarragona nº4 procedieron a arriar la bandera roja y gualda de España que había sustituido desde 1793 la blanca de aspas rojas. Seguidamente, dos soldados norteamericanos izaron la bandera de las barras y estrellas. Militares españoles y sus familias embarcarían aquel día rumbo a Cuba. Así terminaba lo que empezó un 2 de Abril de 1.513 cuando Ponce de León piso tierra de América del Norte, una tierra a la que llamó Florida. Antes de que la Florida Española se entregara a la nueva nación americana, Nueva Suecia, Nueva Francia, Nueva Holanda y Nueva Inglaterra habían desaparecido de la costa atlántica americana. Aquel 10 de Julio de 1.821 se entregaba el Castillo de San Marcos, en Florida, sin que nunca hubiera podido ser tomado por la fuerza de las armas. Sobre América del Norte ondeó más años la bandera de España de lo que dura la historia de los EE.UU. Aún hoy en el Castillo de San Marcos en San Agustín,
Florida, EE.UU, puede verse flamear nuestra bandera blanca de aspas rojas. Entre aquel 2 de Abril de 1.513 y aquel 10 de Julio de 1.810 pasaron tantas cosas...

Acoma, la ciudad de las nubes, se encuentra en Nuevo México, en el suroeste de los actuales EE.UU. El 4 de Agosto de 1.598 un español de nombre Zaldivar con 30 hombres contemplaba la alucinante ciudad de las nubes. Su posición, se decía, la hacía inconquistable. Elevada sobre una enorme roca, protegida por sus precipicios y rodeada por un valle de varios kilómetros había sido edificada por los indios queres.

Zaldívar no era el primer español que llegaba a Acoma. Fue recibido cordialmente por los indios que lo invitaron a subir a la ciudad. Zaldívar acepta la invitación pero deja a 14 de sus hombres a los píes de la roca. El resto subirá a la ciudad de las nubes. Los españoles se dispersan agasajados por los pobladores de la ciudad que, amigablemente, se la enseñan. Y, entonces, cuando Zaldívar y sus hombres ya no están juntos
el Jefe de la Tribu lanza un terrible grito de guerra y los indios se lanzan contra los españoles.

A pesar de la sorpresa cada español, aunque aislado de sus compañeros, se defiende férreamente. Muchos caen muertos hasta que un pequeño grupo de 5 hombres consigue reunirse pero sin poder llegar al sendero de bajada. Ya sin pólvora, usando los mosquetes como mazas, heridos y acribillados a flechas cierran un círculo a su alrededor cada vez más pequeño. No había otra salida que saltar por el precipicio.

Lo hacen. En el salto, contra toda lógica, sólo uno de ellos muere. Los otros cuatro, heridos, se salvan. Junto
con sus compañeros que habían quedado bajo la roca se dividieron en tres grupos para dar aviso a las distintas posiciones españolas en la zona. Aquel hecho podía significar el alzamiento de 30.000 indios contra la presencia española en Nuevo México. Juan de Oñate se encontraba al mando de la ciudad de San
Gabriel, la más cercana a Acoma. Hasta allí llegaron los soldados supervivientes de la encerrona india. Oñate supo enseguida que debía responder a los indios o se encontraría con una rebelión en todo el Nuevo México español. Sólo contaba con 200 españoles y la ventaja de los caballos. En frente 30.000 indios pueblo.
Acoma, una fortaleza inexpugnable, contaba con cerca de 500 guerreros pueblo, queres y navajos. Para llegar a la ciudad había que subir por un sendero imposible, estrecho y complicado. Pero la elección era sencilla para los españoles o se castigaba y tomaba Acoma o el Nuevo México español desaparecía.

Oñate convoca Junta de Guerra. Se dispone a liderar la operación pero el sargento Mayor Vicente Zaldívar, hermano del jefe de los asesinados en Acoma, exige dirigir la acción.
Zaldívar sale hacia Acoma con 70 hombres, todos viejos soldados españoles, que saben que van a vencer o a morir.
La expedición se pone en marcha. Sobre uno de los caballos un pequeño cañón: un pedrero. Cuando los españoles llegan a la roca, los indios queres ya les esperan. En las lindes de los precipicios de la roca los guerreros, con el cuerpo pintado de negro, lanzan extraños aullidos, gritan e insultan a los españoles. Los indios se saben fuertes en su roca. Pero nada asustaba a aquellos viejos soldados españoles herederos de mil años de combates.
Zaldívar envía un mensajero a la ciudad. Insta a los indios a rendirse y entregar a los asesinos de su hermano y del resto de españoles. Caso contario asaltará la ciudad. Los indios no se rinden. Aquellos soldados españoles pertenecían a la estirpe de los hombres que en los últimos siglos habían cambiado la historia del mundo. Zaldívar decidió: la ciudad inconquistable de Acoma, la ciudad de las nubes, debía ser tomada. Zaldívar planea el asalto. Doce hombres son encargados de hacer llegar tan alto como sea posible el pedrero. El metal engrasado para que no hiciese ruido, fuertemente armados, los rostros ennegrecidos, lentamente, los 12 españoles inician la escalada de la roca procurando no ser vistos, ni oídos. Zaldívar, desde otro punto, al amanecer lleva a cabo un ataque de distracción. Los doce escaladores habían alcanzado lo más alto de un risco pero éste se hallaba separado por un ancho y profundo tajo del núcleo de la ciudad. Cargan el cañón y abren fuego varias veces contra las casas indias. Con los españoles manteniendo el fuego contra la ciudad transcurre el día. Los indios empezaban a entender que la defensa de Acoma no sería fácil. En la noche siguiente se organiza a los soldados para que suban al risco varios troncos de árboles. El objetivo es construir un puente pasa salvar el tajo que les separa de la ciudad.
En la madrugada todo está preparado. Los españoles se concentran en el risco salvo un grupo que queda guardando los caballos. Inician el asalto cruzando el inestable puente.
Son acribillados a flechazos pero consiguen entrar en la ciudad. Sin embargo una cuerda se corta y el puente cae. Un grupo de españoles en la ciudad queda aislado de sus compañeros que no han tenido tiempo de cruzar. El grupo aislado es duramente atacado. Se defienden con dureza. Los españoles desde el otro lado no pueden abrir fuego por no herir a sus compañeros. Hay que reponer el puente como sea. Será Gaspar Pérez de Villagrá quien salte el tajo que separa ambos grupos de españoles, consiga alcanzar la cuerda del puente y vuelva a elevarlo.
Todos los españoles entran en la ciudad. En una desproporción de 10 contra uno comienzan a abrirse paso entre un enjambre de guerreros indios con sus picas, dagas y espadas. Palmo a palmo la ciudad se va tomando. Los indios acaban refugiándose en sus casas. Hay un parón en la lucha y Zaldívar vuelve a exigir que le entreguen a los culpables y la ciudad jure lealtad al Rey de España. No hay respuesta.



Zaldívar tomará la ciudad casa por casa. Al fin, los indios aceptaron la rendición. Acoma había sufrido un castigo terrible. Pronto, entre todos los indios pueblo, corrió la voz de que los españoles habían tomado la ciudad inexpugnable de las nubes. Ante Oñate los indios pueblo se presentaron en señal de sumisión en la ciudad de San Gabriel. Así supo Oñate de la victoria de Zaldívar que llegaría poco después a la ciudad. 70 españoles contra 500 guerreros indios habían tomado la ciudad inexpugnable de Acoma y salvado la presencia de España en Nuevo México.

jueves, 12 de abril de 2012

TENIENTE PRIMERO ROBERTO ESTÉVEZ

TENIENTE PRIMERO ROBERTO ESTÉVEZ

Como sabéis este blog, trata principalmente de Épica española, sin embargo no me resisto a la tentación de tratar a los Hispanoamericanos como españoles, a fin de cuentas durante varios siglos lo fueron y tan solo un ciego es incapaz de ver el parecido en las formas de ser, que aun conservamos. Por ello traigo hoy a estas paginas un episodio de un hispano, que participo en la campaña de las islas Malvinas dando muestras de su bravura, en una lucha mas que justificada lucha contra “la pérfida”
La guerra de las Malvinas, fue una guerra justa contra el colonialismo ingles, colonialismo inspirado mayoritariamente en la piratería y el oportunismo comercial.
Los ingleses nunca se preocuparon de los pueblos sometidos y siempre los consideraron ciudadanos de segunda clase indignos de mezclarse con su “sangre blanca”, por el contrario España jamás tuvo colonias ya que todas sus posesiones eran consideradas provincias españolas, con los mismos derechos y obligaciones que la metrópoli española.
En España se vivieron aquellos combates como propios por parte de los buenos españoles y además quiero aprovechar esta entrada en el blog para contar como aquella lucha estuvo a punto de convertirse también en española.
En aquellos años militaba yo, en la primera línea de FE-JONS y desde alli se tomo la iniciativa de formar una compañía de voluntarios para uniese a la lucha junto a los hermanos argentinos. Los parecidos eran tantos con el Gibraltar español que no costo rebasar el numero de voluntarios que se solicitaban, de esta forma quedamos en espera de instrucciones por parte del mando, los 150 voluntarios de la primera línea.
En aquella jugada, según se nos contó, intervendría hasta la embajada chilena, fíjense, esto a pesar de que en aquel entonces argentinos y chilenos andaban a la greña por disputas territoriales. Como les decía, la idea era ser transportados de forma discreta a Argentina, recibir algo de instrucción militar y finalmente, ser transportados a las islas como contingente voluntario, para combatir al enemigo común.
Desgraciadamente el bloqueo ingles a la navegación por aguas argentinas, hizo que esta operación fuera inviable, ya que se estimo que para cuando la fuerza estuviera entrenada seria imposible transportarla hasta las islas.
Bueno. Una vez contado esto, vuelvo al tema de la entrada de hoy.
En la guerra que se celebro durante aquella campaña, los argentinos dieron sobradas muestras de valor. Las acciones de la aviación argentina fueron impecables, mostrando los pilotos un valor fuera de toda duda.
Pero lo que menos se conoce fue la valentía que mostraron también las fuerzas de tierra argentinas, cuyo esfuerzo tan solo se vio truncado por la falta de suministros bélicos, debido, mas a la corrupción de las cúpulas militares que al propio bloqueo ingles.
Hoy quiero rendir tributo al teniente primero Roberto Estévez, del que tenemos noticias gracias a una carta que envió a su familia, pocos días antes de su gloriosa muerte al mando de sus soldados.
Dice asi:
CARTA DEL TENIENTE PRIMERO ROBERTO ESTÉVEZ, HÉROE DE LAS MALVINAS

“Querido papá:
“Cuando recibas esta carta, yo estaré rindiendo cuentas de mis acciones a Dios Nuestro Señor. El, que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto: que muera en el cumplimiento de mi misión. Pero, ¡fijate vos qué misión! ¿No es cierto? Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todos destinados a recuperar las islas Malvinas y restaurar en ellas Nuestra Soberanía? Dios, que es un Padre generoso, ha querido que éste, su hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a nuestra Patria.
“Lo único que a todos quiero pedirles es: que restauren una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo. Que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea la apertura a la tristeza. Y, muy importante, que recen por mí.
“Papá, hay cosas que en un día cualquiera no se dicen entre hombres, pero que hoy debo decírtelas: gracias por tenerte como modelo de bien nacido, gracias por creer en el honor, gracias por tener tu apellido, gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española, gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy, y que es el fruto de ese hogar donde vos sos el pilar.
“Hasta el reencuentro, si Dios lo permite. Un fuerte abrazo. Dios y Patria o Muerte. Roberto.”
Que esta admirable despedida sirva para mantener vivo y alto el espíritu malvinero.
¡Viva la Patria!
Notas catapúlticas
1) La carta fue escrita el 27 de marzo de 1982.
2) El Teniente Primero Roberto Estévez pertenecía al Regimiento 25 de Infantería, al mando del entonces Teniente Coronel Mohamed Alí Seineldín. Murió en combate el 28 de Mayo, protegiendo a un soldado, aunque ya estaba gravemente herido.

A continuacion os transcribo los combates en los que cayo heroicamente el teniente Estevez, segun una web Argentina :


  DARWIN- GOOSE  GREEN, soporta la presión del enemigo sobre la compañía A, del regimiento 12 de Infantería. Seineldin destaca la ultima reserva de la cual dispone, para tratar de ayudar a recomponer a toda costa, la primera línea. 
          Parte el Teniente ESTÉVEZ con su sección de tiradores especiales. Apenas un abrazo los despide, tratándose de Estévez no hacen falta mas detalles.
         Una rápida arenga de Estévez y la mejor palabra que puede pronunciar un jefe en combate: "SEGUIRME" y esos jóvenes soldados con dos meses de preparación serán interpretados por el enemigo como una  "Unidad de Fuerzas especiales"
        Y la voz de Estévez reglando el fuego de artillería: "Sobre el lugar, deriva 20 grados, alza 400 metros ¡FUEGO!" y la batalla se torna feroz, y se logra bloquear el avance ingles y aliviar en parte la presión.
        Pero el heroísmo tiene su costo, primero un proyectil en una pierna, después en un hombro, pero Estévez sigue. El tercer disparo fue en la cara, y Estévez muere como un héroe y yo lo lloro mientras escribo.
       Y entonces, el cabo CASTRO dirige la artillería, y el enemigo no puede con ellos, hasta que una ráfaga de proyectiles trazantes coloca al cabo Castro en el cuadro de honor de la historia.
     ¿Y ahora, el enemigo avanza? ¡NO! se oye otra voz:
-"Camaradas, me hago cargo del mando de la sección, nadie se mueve de su puesto, economicen la munición, apunten bien a los blancos que aparezcan".
        El Soldado Fabricio CARRASCUL, acompañando el ejemplo heroico de sus jefes que yacen inermes imparte con firmeza su primera orden.
         Y los ingleses se detienen y CARRASCUL grita "Viva La Patria" y en ese momento, un preciso disparo, quizás del mismo tirador que elimino a sus jefes, le quito la vida.
         HÉROES, los oficiales, los sub. oficiales y los soldados.
         Estos son los hombres que se formaron bajo las ordenes del Teniente Coronel Seineldin, quienes mas tarde, sin jefes, agotadas las municiones y transportando sus muertos y
 sus heridos, se retiran hacia sus posiciones iniciales con la profunda convicción de haber cumplido su misión en defensa de la patria.  Y por supuesto no son los únicos.


 


Manuel Maqueda


 


jueves, 29 de marzo de 2012

DON ALVARO DE BAZAN

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DON ALVARO DE BAZAN

Don Álvaro de Bazán y Guzmán nace en Granada el 12 de diciembre de 1526. Hijo del reconocido marino don Álvaro el Viejo, capitán de las galeras reales españolas, y de Ana Guzmán, hija de un poderoso aristócrata; fue uno de los más grandes y valientes almirantes de la Historia de España.
Con 2 años de edad, Carlos V le entrega el hábito de Santiago, por admiración del emperador por su padre. Siete años más tarde, recibe el título de Alcaide de Gibraltar
Ya desde muy joven, Álvaro de Bazán "el Mozo" acompaña a su padre durante sus patrullas en las costas de Gibraltar. Compagina esos viajes con las clases que recibe del ilustre profesor don Pedro González de Simancas, quien le enseña a amar las artes pictóricas y la poesía. En 1544 dirige su primera batalla en las costas de Galicia, de la cual sale victorioso hundiendo la totalidad de los navíos enemigos, en este caso, franceses. Su carrera militar no había hecho más que empezar y ya gozaba de la fama y el júbilo del pueblo que le apoyaba.
En 1556, Felipe II encomienda a don Álvaro la escuadra de galeras reales de Nápoles. Con ella reconquista el peñón de Vélez de la Gomera, defiende Malta, Génova, Venecia y Corfú. El 7 de octubre de 1571, al mando de la 4ª flota de galeras, (integrada por 30 navíos) actúa en Lepanto, siendo su ayuda decisiva para la victoria. Los vítores y las ovaciones hacia su persona y sus hazañas se suceden a lo largo y ancho de la geografía española. Don Álvaro de Bazán es ya una leyenda y por ello recibe otro título, el de Marqués de Santa Cruz.
Pero su hazaña más sonada tendrá lugar en Portugal en el año 1582. El reino de Portugal se había unido al de España bajo la mano de Felipe II. Uno de los opositores a tal hecho, Felipe Strozzi, dirige una operación para "liberar" al país luso de la influencia española. El encargado de contrarrestar tal acto es el Marqués de Santa Cruz, en un combate que tendrá lugar el 26 de julio de 1582 en la Isla Terceira (Azores). Nuestro capitán, que dirigió sus 28 navíos contra los 60 de Filippo Strozzi logró una victoria que sirvió para sofocar el movimiento independentista y para que el Reino de Portugal permaneciese bajo la tutela de Felipe II durante muchos años.
Pero los ataques de los corsarios británicos y franceses se sucedían con demasiada frecuencia. Fue por ello por lo que Don Álvaro instigó al rey prudente a crear una armada de escarmiento para los enemigos de España. Don Álvaro acabó de convencer al rey argumentando que la reina Isabel I de Inglaterra era protestante y que luchaba en contra del catolicismo. Felipe II, un ferviente católico, vio en ello la razón suficiente como para enviar la flota más poderosa jamás vista hasta entonces.
Don Álvaro empezó a trabajar en ello con ímpetu y alegría, pero tras casi tres años de trabajo unas fiebres se cebaron con él acabando con su vida el 9 de febrero de 1588. El mando de la Armada Invencible recaería sobre Alonso de Guzmán, Duque de Medina Sidonia. Este hombre trabajó tanto como pudo pero la mala suerte influyó en su destino, siendo la campaña un fracaso.
Quizás si aquella misión la hubiese dirigido don Álvaro nuestra flota se habría impuesto a la británica, o quizás el granadino hubiera sufrido la primera derrota de su vida.

Sus campañas más destacadas fueron:


La derrota de la armada francesa en aguas de Galicia.
la conquista de la isla de La Gomera.
e
l socorro a la isla de Malta.
la batalla de Lepanto.
la batalla naval y ocupación de la isla Terceira o Tercera (Azores).En esta batalla se emplearon por primera vez, fuerzas de infantería de tierra para ocupar playa y terreno, es el el nacimiento de la Infantería de Marina.


Epitafio escrito por Luis de Gongora en 1588 a Don Álvaro de Bazán, despues de la muerte del mismo:
No en bronces, que caducan, mortal mano,
Oh católico Sol de los Bazanes
Que ya entre gloriosos capitanes
Eres deidad armada, Marte humano,
Esculpirá tus hechos, sino en vano,
Cuando descubrir quiera tus afanes
Y los bien reportados tafetanes
Del turco, del inglés, del lusitano.
El un mar de tus velas coronado,
De tus remos el otro encanecido,
Tablas serán de cosas tan extrañas.
De la inmortalidad el no cansado
Pincel las logre, y sean tus hazañas
Alma del tiempo, espada del olvido.

Poesía dedicada por Lope de Vega en 1588 a D. Álvaro de Bazán:

El fiero turco en Lepanto,
en la Tercera el francés,
y en todo mar el inglés,
tuvieron de verme espanto.
Rey servido y patria honrada
dirán mejor quién he sido
por la cruz de mi apellido
y con la cruz de mi espada.



 Fuentes Wikipedia, gaceta de madrid

Manuel Maqueda


sábado, 24 de marzo de 2012

EL GRAN CAPITAN

EL  GRAN CAPITAN

Gonzalo Fernández de Córdoba, (1453-1515)  es sin duda uno de los grandes de España, fue un noble, al servicio de los Reyes Católicos. En especial a la reina Isabel. Pronto destaco como militar y político al servicio de Castilla en la reunificación de España. Tomo parte en las ultimas operaciones para expulsar al Islam de  España, en las batallas de Illora y del sitio de Tajara donde demostró sus dotes en el manejo de la información, que le llevarían a ser nombrado negociador frente al monarca nazari Boabdil en la rendición de granada.
Recibió por ello una encomienda de la Orden de Santiago, el señorío de Órgiva y determinadas rentas sobre la producción de la seda granadina, lo cual contribuyó a engrandecer su fortuna.
Fue en estas guerras cuando empezó a transformar el arte de la guerra, que finalmente darían como resultado la creación de los famosos Tercios españoles. Era un militar capaz de adaptarse a prácticamente todas las circunstancias y además fue el precursor de la colaboración entre armas, lo que multiplicaba la eficacia de todas ellas.
Sin embargo no fue en la campaña de Granada donde alcanzo la gloria, Completada la Reconquista con la capitulación de Granada (1492), Isabel y Fernando le emplearon en Italia, donde sostendrían una larga guerra disputando la hegemonía en la región contra Francia. La invasión francesa de Nápoles -reclamando la herencia de la Casa de Anjou- fue respondida con una campaña de dos años (1494-96) dirigida por Fernández de Córdoba, que derrotó a los franceses y repuso al monarca napolitano, perteneciente a la familia real aragonesa. Los éxitos de aquella guerra (como la toma de Reggio, Atella y Nápoles) le valieron el sobrenombre de Gran Capitán y el título de duque de Santángelo.
El expansionismo francés provocó la reapertura del conflicto con España en 1502. Fernández de Córdoba, que se hallaba combatiendo a los turcos en Cefalonia, fue llamado nuevamente para dirigir las tropas españolas. Consciente de su inferioridad numérica frente al ejército francés, adoptó una estrategia defensiva, resistiendo el asedio enemigo en Barletta en espera de refuerzos; en cuanto éstos llegaron, salió a campo abierto, y derrotó a los franceses en las batallas de Ceriñola, Garellano y Gaeta (1503). Nápoles pasó así al dominio español, bajo el cual se mantendría hasta el siglo XVIII, quedando Gonzalo como gobernador del reino.
La muerte de la reina Isabel la Católica en 1504 marcó el inicio de la caída en desgracia del Gran Capitán. Su enfrentamiento con Fernando el Católico alcanzó un punto culminante a raíz del Tratado de Blois (1505), por el que el rey devolvió a la Corona francesa las tierras napolitanas que Fernández de Córdoba había expropiado a los príncipes de la Casa de Anjou y había repartido entre sus oficiales. En 1507 Fernando viajó a Nápoles para tomar posesión de su nuevo reino, momento en que cuenta la leyenda que exigió al Gran Capitán que rindiera cuentas de su gestión financiera; en todo caso, fue depuesto como gobernador de Nápoles, adonde nunca regresó a pesar de sus protestas.

LOS TERCIOS
La combinación de las operaciones de combate permitió a Gonzalo Fernández de Córdoba, en el transcurso de las guerras de Italia, introducir varias reformas sucesivas en el ejército español, que desembocaron en el Tercio. La primera reorganización fue en 1503. Gonzalo creó la división con dos coronelías de 6.000 infantes cada una, 800 hombres de armas, 800 caballos ligeros y 22 cañones. El general tenía en sus manos todos los medios para llevar el combate hasta la decisión. Gonzalo de Córdoba dio el predominio a la infantería, que es capaz de maniobrar en toda clase de terrenos. Dobló la proporción de arcabuceros, uno por cada cinco infantes, y armó con espadas cortas y lanzas arrojadizas a dos infantes de cada cinco, encargados de deslizarse entre las largas picas de los batallones de esguízaros suizos y lansquenetes y herir al adversario en el vientre.
Puso en práctica, además, un escalonamiento en profundidad, en tres líneas sucesivas, para tener una reserva y una posibilidad suplementaria de maniobra. Gonzalo Fernández de Córdoba facilitó el paso de la columna de viaje al orden de combate fraccionando los batallones en compañías, cada una de las cuales se colocaba a la altura y a la derecha de la que le precedía, con lo que se lograba fácilmente la formación de combate. Adiestró a sus hombres mediante una disciplina rigurosa y formó su moral despertando en ellos el orgullo de cuerpo, la dignidad personal, el sentido del honor nacional y el interés religioso. Hizo de la infantería española aquel ejército formidable del que decían los franceses después de haber luchado contra él, que «no habían combatido con hombres sino con diablos».
En este pueblo de chascarrillos, al que pertenecemos quedaron para la historia sus reclamaciones ante el Rey Fernando, con aquello de “LAS CUENTAS DEL GRAN CAPITAN” en detrimento de una vida heroica al servicio de España.
Merece por tanto pertenecer a la épica española con todos los honores.

Manuel Maqueda

domingo, 11 de marzo de 2012

LOS DRAGONES DE CUERA

Poco sabemos de la colonización de la actual Norteamérica por parte de los españoles, hoy de manos de Amenofis, del prestigioso foro memoria blau, nos acercaremos a una de las unidades españolas mas desconocidas y sin embargo con un alto grado de heroicidad y merito.





Quiénes eran los Dragones de Cuera

Para empezar, digamos que estamos hablando de las unidades de la Caballería española más desconocidas en la actualidad, pero enormemente eficaces.

Se constituyeron como tales a finales del siglo XVI, y desde entonces se les encomendó la custodia de la frontera norte de los territorios de la Nueva España (que entonces incluían Texas, Arizona, Nuevo Méjico y gran parte de California, además de porciones pequeñas de Colorado, Utah y Nevada). Su misión era doble, como soldados y como policía, y residían en fortalezas (o presidios), al estilo de las que levantó España en el Norte de África, en la costa atlántica de Marruecos, y en territorios de la Borgoña y el Franco Condado (en Europa).

Eran, por tanto, pequeñas guarniciones, muy esforzadas y móviles (recorrían varios cientos de kilómetros al mes, en continua cabalgada). Su número alcanzó los 1.500 soldados al final del s.xVIII (exactamente, en 1780 eran 1.495 dragones de cuera), pero durante más de un siglo desde su creación, fue inferior a 600 (exactamente, 592 en 1705)... ¡para vigilar 3.000 km de frontera!.

Al Norte de estos 3.000 km vivían naciones indias nómadas, como los mescaleros, chiricauas, navajos, comanches y, sobre todo, los más belicosos: los apaches. Estos pueblos eran muy bravos. Tenían guerreros excelentes, despiadados, y sus costumbres guerreras eran la de matar o esclavizar (según sus conveniencias) a todos sus enemigos, sin distinguir sexo ni edad: daban el mismo trato a los recién nacidos y a los viejos que a los que estaban en edad de trabajar (1).

Junto a ellos, vivían otras naciones indias sedentarias y más pacíficas (aunque no del todo, ni permanentemente), como los "etos" (u "otos") y los "pueblos", que se repartían entre territorios españoles y territorios externos a nuestras fronteras.

 




Su equipo y dotación, y el origen de su nombre

Se les llama Dragones por su condición de Caballería con armas de fuego.

El calificativo "de Cuera" se les dio porque iban protegidos por una especie de coraza, llamada "cuera", formada por varias capas de cuero de piel de ante o gamuza (hasta 7), a veces rellenas también de algodón. Esta especie, sin mangas, precursora de los actuales chalecos antibalas, les hacía inmunes a las flechas y lanzas de los indios.

A pesar de su excesivo peso, que reducía la movilidad en el combate, suponía una mejora sobre las corazas metálicas que habían empleado durante el s.XVI, y que, además de pesadas, eran poco prácticas para aquél clima.

Por la misma razón, se sustituyó el morrión o casco de acero por un sombrero muy duro de cuero. Protegía casi tanto como el casco de las flechas indias, y era más eficaz en el calor y en el frío intenso. El uniforme se completaba con unos pantalones también de cuero, para protegerse las piernas.

Como arma defensiva, utilizaban adargas o rodelas de cuero con la insignia real.

Su armamento ofensivo estaba formada por armas de fuego (pistolas y escopetas) y por armas blancas, como lanzas y espadas. Pero también, en muchas ocasiones, prefirieron utilizar los arcos capturados al enemigo, en lugar de las armas de fuego y las lanzas. La razón estaba en su eficacia: el arco era más ligero y rápido que las armas de fuego, y también más silencioso.

Según el Reglamento de 1772, y conforme ya hemos dicho, cada soldado de cuera debía disponer, además, de seis caballos, un potro y una mula.

En ciertas zonas, dada la naturaleza del terreno, poblado de matas ásperas y espinosas que producían heridas a los caballos y a las piernas de los dragones (por ejemplo, en el monte californiano), los soldados complementaban su indumentaria con unos faldones de cuero que les protegían las piernas y la delantera de los caballos, al estilo de los faldones que aparecen en los torneos medievales.

Así, por ejemplo, se cuenta de la guarnición del presidio de Loreto Conchó (California) que:

“…los soldados loretanos usaban unas tiras de cuero que las cruzaban sobre el caballo para protegerse las piernas y proteger también al mismo caballo. A esas tiras les llamaban ‘armas’ o defensas…”

Aún hoy día se llama "armas" a uno de los elementos principales de la silla vaquera californiana.

Naturalmente, tanto la Monarquía Hispánica como estos indios sedentarios tenían los mismos enemigos:

 los indios nómadas que asolaban sus campos y sus pueblos. Las tácticas de combate de estos últimos se basaban en razzias, apoyadas en su gran movilidad, en golpes de mano y emboscadas, y una gran habilidad para espiar y obtener información del enemigo, mediante sus exploradores.

El Virreinato de la Nueva España vio pronto la necesidad de crear una organización militar específica para hacer frente a estas incursiones. Para ello, creó una red de presidios, estratégicamente emplazados, y un Cuerpo militar específico para este tipo de combate: los Dragones de Cuera, que será la tropa presidial.

Conviene resaltar que estos presidios vigilaban un terreno baldío, con frecuencia, desierto, y en unas condiciones climatológicas extremas. Y a ellos iban destinados los dragones, mal dotados, escasos de personal, acompañados de sus familias; también hubo colonos.

Los Dragones estaban organizados en compañías, mandadas por un capitán, con patente concedida por el Rey (o por el Virrey, en tiempos posteriores). La dotación de cada compañía varió desde los 14 dragones, que era el número medio de una compañía a finales del s.XVI (no olvidemos que eran de Caballería), hasta unos 50, a finales del siglo XVII. Normalmente, cada compañía completa residía en un mismo presidio, pero hubo excepciones en que las compañías se desdoblaron -temporal o permanentemente- para guarnecer más de un presidio.

En 1771 se creó un Reglamento específico para ellos. En él se fijaba la composición de cada compañía presidial, en un capitán, un teniente, un alférez, un capellán, un sargento, dos cabos, 40 soldados y 10 indios exploradores. Pero ya hemos dicho que, en esta época (a partir de 1778), se complementaban las compañías presidiales con otro tipo de soldados, que no eran dragones. Esta nueva tropa, llamada ligera, tendría un porcentaje variable -y cada vez mayor- en las compañías presidiales. Como armamento, esta nueva tropa usaba sable, pistola y carabina; y no llevaba cuera. 




En cuanto al reclutamiento, existen versiones aparentemente contradictorias. Unas fuentes dicen que se hacía entre la población local, que compartían clima y terreno con los indios, y estaban acostumbrados a realizar largas cabalgadas de cientos de leguas, soportando tanto un sol de justicia, como bajísimas temperaturas. Por el contrario, otras fuentes dicen que estas plazas estaban reservadas a "españoles", diferenciándolos de los criollos (nativos descendientes de españoles). Mi opinión, tratando de conciliar ambas posturas, es considerar "españoles" tanto a los españoles, como a sus descendientes, aunque hubieran nacido allí. De otra forma, no se podrían entender cómo iban a combatir a los indios quienes no estaban acostumbrados a las mismas condiciones extremas.

Ya hemos visto cómo eran las características de aquellas luchas por parte de los indios nómadas. Pero los dragones de cuera no se quedaban atrás, y era normal no conceder cuartel a los indios mayores de siete años. Otra costumbre de los dragones era cortar la cabeza o las orejas a los indios muertos en combate, para contabilizar las bajas causadas al enemigo (2).

En cuanto a sus campañas victoriosas, citaremos que en 1775, una unidad formada por unos quinientos soldados (dragones y tropas auxiliares) persiguió durante más de 1.000 km a 243 apaches, hasta alcanzarlos y darlos muerte. El historiador Albi de Cuesta cuenta cómo, a mediados del s.XVIII, los comanches se retiraron abandonando una manada de caballos que habían robado, tras perder 40 hombres en un largo y duro combate cuerpo a cuerpo con una compañía de menos de 50 dragones. O cómo, el 26 de abril de 1776, un alférez con sus 42 dragones puso en fuga a 300 apaches después de cinco largas horas de combate.

Era habitual en los dragones buscar la lucha cuerpo a cuerpo con los indios, aprovechando su superioridad en armamento. Y esta lucha se producía tanto a caballo como a pie.

NOTA:

(1) Así lo recogen Julio Albi y Leopoldo Stampa en su"Campañas de la Caballería española en el siglo XIX"

(2) Ver op.cit.

Amenofis





miércoles, 7 de marzo de 2012

LOS ULTIMOS DE FILIPINAS


El sitio de Baler: los últimos de Filipinas.
Este fue el fin de aquel dicho, que decía que en el imperio español no se pone el sol. Con todo, los soldados españoles volvieron a dar fe de su probado valor.

Los heroes
Descubiertas las filipinas por Magallanes, son finalmente colonizadas por Legazpi en 1571, pertenecieron desde entonces bajo gobierno español como una provincia más, eso hasta que en 1896 estalla la rebelión, como siempre promovida por fuerzas extranjeras empeñadas en destruir el imperio español.
El ejército filipino es en su mayor parte indígena, por lo que las deserciones son mayoritarias y dejan en cuadro a los leales a España.
Aun así no marcha mal la guerra contra los sublevados, a pesar de la negativa del gobierno español en facilitar  refuerzos de la península.
 Así están las cosas hasta que EEUU fuerza la guerra contra España con la intención de apoderarse de Cuba y Las Filipinas, para ello destruyen la flota española, muy inferior en medios y patrocinan la rebelión filipina.

El 27 de junio de 1898, da comienzo la sublevación en la zona que abarcaba la comandancia militar de Baler, en Luzón.
El retorno a casa
La guarnición, en aquel momento, se reduce a  un cabo y cuatro guardias civiles comandados por D. Antonio López Irizarri, este solicita refuerzos que elevan la guarnición en cincuenta hombres mas. Que se perderán en una emboscada. En vista de ello, pasados unos meses, llegaban a Baler en vapor "Compañía de Filipinas", el Capitán de Infantería Enrique de las Morenas y los Tenientes Juan Alfonso Zayas y Saturnino Martín Cerezo, así como el Teniente médico provisional, Rogelio Vigil de Quiñones y Alfaro, con una enfermería de diez camas. Además se reintegraba a su destino el párroco del pueblo, Fray Cándido Gómez Carreño, que había estado prisionero de los tagalos, y a los que dijo le dejaran ir a convencer a los españoles que se rindiesen. El destacamento constaba de 55 hombres pertenecientes al Batallón de Cazadores nº 2. Cuando se inician los combates, son tan numerosos los adversarios, que se hace casi imposible el enfrentamiento. Ante esta situación, el capitán de las Morenas, acuerda refugiarse con su tropa en la iglesia del pueblo, edificio de más fuerte construcción, donde almacenaron víveres y municiones, y abrieron un pozo, que al principio dio resultado. Es entonces cuando comienza el definitivo Sitio, que significaba, que la España colonizadora y misionera quedaba representada por media compañía de infantería, constituida casualmente por individuos de casi todas las regiones de España.
La iglesia de Baler
Cae el capitán pronto y Permanecen soportando hambre y combates los demás hasta el  14 de Enero del 99, momento en que un parlamentario Español informa del tratado de paz.
 El escrito decía: "Habiéndose firmado el Tratado de Paz entre España y los EE.UU. y habiendo sido cedida la soberanía de estas Islas a la última nación citada, se servirá Ud. evacuar la plaza, trayéndose el armamento, municiones y las arcas del tesoro, ciñéndose a las instrucciones verbales que de mi orden le dará el Capitán de Infantería D. Miguel de Olmedo Calvo. Dios guarde a Ud. muchos años. Manila, 1 de febrero de 1899. Diego de los Ríos".
Deciden los españoles no dar crédito a la misiva y continúan la resistencia. Los intentos de asalto de los filipinos eran intermitentes. El 30 de marzo de 1899 se produjo uno muy fuerte con denso fuego de fusilería e incluso algunos disparos de cañón de 75mm. Que aunque no hacían mella en los gruesos muros de la iglesia resultaban peligrosos cuando entraba un proyectil por un hueco de ventana.
Poblacion filipina
La situación de los sitiados es terrible a pesar de los esfuerzos del medico y el mando, para aliviar la situación, prácticamente la totalidad de la guarnición esta enferma.
Un día los españoles escucharon fuego de artillería lejano, lo que les hizo suponer que eran refuerzos, en realidad era un barco americano que intentaba rescatarles, ya que en aquel momento Filipinas había entrado en guerra con EEUU, pero el intento fue abortado ya que los Tagales acabaron con el destacamento americano.
A partir de entonces, los tagalos deciden atacar la iglesia diariamente para agotar a los sitiados. Pero no era el ejército tagalo el que podría rendirlos, sino la falta de alimentos. La hambruna era tan grande, que toda hierba, ratas, caracoles o pájaros que estaban a su alcance, por repugnante que fueran, eran comidos por aquellos valientes.
Tagales rebeldes
A finales de mayo del 99, persistiendo los ataques, los filipinos llegan hasta las mismas paredes de la iglesia, siendo rechazados en un cuerpo a cuerpo, dejando el enemigo 17 muertos y logrando algunos heridos regresar a sus posiciones.
Nuevamente se produce otro intento por parte de las autoridades españolas para que desistan de la inútil ya resistencia, pero Martín Cerezo, sigue sin creer que España abandone Filipinas.
Rechazados los argumentos del Teniente Coronel Aguilar, el jefe, perplejo y aburrido, hubo de retirarse sin antes decirle al Teniente: "¡Pero hombre! ¿Qué tengo que hacer para que Vd. me crea, espera que venga el General Ríos en persona?" A ello le contestó el Teniente: "Si viniera, entonces sí que obedecería las órdenes".
Sin embargo después de leer la prensa que le había dejado el Teniente Coronel, Martín reúne a la tropa y consulta la situación, la heroica tropa española le responde que harán lo que él disponga y de esta manera honorablemente, dio fin tras 337 días de asedio el "Sitio de Baler". Una vez arriada la bandera, el corneta tocó atención y aquellos valientes se aprestaron a abandonar su reducto. Los Tenientes Martín Cerezo y Vigil de Quiñones, enarbolando la Bandera Española, encabezaban una formación de soldados agotados, que de tres en fondo, y con armas sobre el hombro, abandonaban el último solar español en el Pacífico, desde marzo de 1521. Le hacían pasillo soldados filipinos en posición de firmes, entre asombrados e incrédulos, sin intuir que aquellos soldados de rayadillo, serían los precursores de los otros héroes del Alcázar de Toledo y de Santa María de la Cabeza.
Asalto
Tal fue el impacto de esta resistencia a ultranza que el propio presidente filipino realizo el siguiente decreto. "Habiéndose hecho acreedora a la admiración del mundo de las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler, por el valor, la constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres aislados y sin esperanza de auxilio alguno, han defendido su bandera por espacio de un año, realizando una epopeya tan gloriosa y tan propia del legendario valor de los hijos del Cid y de Pelayo; rindiendo culto a las virtudes militares e interpretando los sentimientos del ejército de esta República, que bizarramente les ha combatido; a propuesta de mi secretario de Guerra, y de acuerdo con mi Consejo de Gobierno, vengo en disponer lo siguiente: Los individuos de que se componen las expresadas fuerzas no serán considerados como prisioneros, sino por el contrario, como amigos; y en su consecuencia, se les proveerá, por la Capitanía General, de los pases necesarios para que puedan regresar a su país".
De esta forma termino una de las más increíbles epopeyas libradas por soldados españoles. Que pena que sus descendientes seamos tan necios, que los mantengamos en el olvido, por miedo a reavivar el noble sentimiento patriótico que esta, nuestra nación tiene derecho a portar como ninguna otra.

Manuel Maqueda




Fuente Enrique de la Vega